
Escribe José Castillo, dirigente de Izquierda Socialista / FIT Unidad
“Alta coimera” se transformó en el “hit de la temporada”. El gobierno, desesperado, recurre a cualquier herramienta para parar el escándalo. Llegando a atacar la libertad de prensa y buscando que no se conozcan más videos.
Desde la semana pasada, el escándalo de la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis) a partir de los audios de su titular, Diego Spagnuolo, viene haciendo crecer la bronca popular. Con música de Guantanamera, se escucha por todas partes: “alta coimera, Karina es alta coimera”. Suena hasta en las discotecas y en las canchas de fútbol. El “3%” se transformó en símbolo de los millones que viene recaudando la hermana del presidente. No hay dudas: para el gobierno ultraderechista de Milei no hay plata para los discapacitados, pero sí para usar su presupuesto en coimas que terminan en manos de la mismísima hermana del presidente o su círculo de confianza, que incluye a Lule y Martín Menem.
Es que los audios, que salieron del entonces titular del Andis, que también era abogado personal de Milei y uno de los que más llegada tenía al presidente, son super-claros: se habla montones de veces de coimas, del famoso 3%, y se menciona con claridad a Karina y a Lule Menem. Por si todo eso fuera poco, cuando el juez interviniente, Sebastián Casanello, mandó ir a buscar a los dueños de la droguería Suizo Argentina, contraparte de las coimas, los hermanos Kovalivker trataron de escaparse, con miles de dólares en efectivo. Luego tanto ellos, como la misma Droguería, que fue allanada, se negaron a aportar las claves de sus celulares y computadoras, donde, seguramente, aparecerán más pruebas del escandaloso caso de corrupción.
La respuesta del gobierno: censura al periodismo para que no se conozca la verdad
El gobierno sintió el impacto y quedó groggy. Durante varios días hizo silencio. Luego salió a decir que se trataba de una operación electoral. Cuando se conocieron nuevos audios, al parecer grabados en Casa de Gobierno y donde se escucha la voz de Karina Milei, directamente entraron en pánico. Y salieron a buscar prohibir que se difundan, en particular porque temen que aparezcan más, que empeoren aún más la situación del gobierno.
El ministerio de Seguridad, dirigido por Patricia Bullrich, y Karina Milei, como “particular”, salieron a plantear que había que prohibir la emisión de los videos grabados a la propia hermana del presidente en Casa de Gobierno.
La propia ministra, increíblemente, lo justificó hablando de una operación de inteligencia ilegal contra la seguridad del Estado en la que estarían involucrados Rusia, Venezuela y hasta la AFA a través de su tesorero Pablo Toviggiano. Sí, así de ridículo como se lo lee. Del mismo modo que, en una entrevista de televisión en vivo por A24 negó que hubiera mandado realizar allanamientos a los domicilios de periodistas y empresas de medios para que no se den a conocer más audios, mientras el conductor del programa le leía la misma orden de la ministra que desmentía lo que estaba diciendo.
Como si el escándalo ya no fuera poco, el gobierno consiguió un juez amigo que decretó una cautelar que impide difundir los audios. Se trata del juez federal en lo Civil y Comercial (o sea nada que ver con el fuero penal) Alejandro Maraniello, que tiene 9 denuncias en su contra, cinco de ellas por acoso sexual, y las restantes por abuso de poderes, acoso laboral y malversación de fondos públicos. Como ya fue notificado por el Consejo de la Magistratura, evidentemente busca esconderse bajo el ala del gobierno para que lo defienda.
Seamos claros: estamos frente a una gravísima violación a la libertad de expresión, un caso de censura previa, una prohibición que busca silenciar y evitar que el pueblo trabajador se entere de lo que está pasando. Viola las más elementales libertades democráticas, incluyendo la más básica legalidad burguesa: la Constitución Nacional y el Pacto de San José de Costa Rica. Incluso va en contra de la jurisprudencia internacional en la materia. Hay un fallo testigo en los mismísimos Estados Unidos, donde el New York Times en 1974 ganó el derecho a publicar información reservada del Pentágono que mostraba las mentiras que se habían dicho sobre la guerra de Vietnam. El gobierno yanqui quiso prohibirlo aduciendo que se violaban secretos de seguridad nacional (lo mismo que aduce ahora Patricia Bullrich), y la Corte Suprema yanqui le dio la razón al New York Times, que publicó la información.
¡Toda nuestra solidaridad con los periodistas a los que se quiere amordazar!
Desde Izquierda Socialista en el Frente de Izquierda Unidad repudiamos la censura. Defendemos la libertad de prensa como una parte esencial de las libertades democráticas. Nos solidarizamos con los periodistas afectados, Jorge Rial, Mauro Federico y el canal de streaming Carnaval, tal como ya lo hicieron público nuestra diputada nacional Mercedes de Mendieta y nuestra legisladora porteña Mercedes Trimarchi.
Al mismo tiempo decimos, como lo hicimos siempre, frente a todos los gobiernos, que los culpables de corrupción deben ir presos y devolver lo robado. Esto vale para Karina Milei, Lule y Martín Menem, Diego Spagnuolo, los empresarios Kovalivker y todos los implicados en este caso.

Escribe José Castillo, dirigente de Izquierda Socialista / FIT Unidad
Milei, el presidente economista, el que se jactaba de ser un “especialista en crecimiento económico, con y sin dinero”, el que llegó a decir que “merecía el premio Nobel de economía”, llega a las elecciones pidiendo la hora, rezando para que no se le escape el dólar y todo entre en crisis.
El presidente ultraderechista logró uno de sus objetivos principales: pulverizar salarios, jubilaciones, echar a decenas de miles de estatales, cerrar organismos del Estado, desfinanciar la salud, la educación, la ciencia y técnica y quitar 110.000 pensiones a personas con discapacidad. Todo bajo el título de “achicar el gasto” y “lograr el superávit fiscal”. Claro que la consigna “no hay plata”, valió sólo para el pueblo trabajador. Al mismo tiempo se le bajaron impuestos a los ricos, se pagó millonadas a los bancos y especuladores en conceptos de intereses de deuda interna y se cumplió a rajatabla con todos los vencimientos con los acreedores externos y el FMI.
La Libertad Avanza muestra como su gran éxito económico una supuesta estabilidad de precios, a partir de la baja de los índices de inflación. Además habla de una reactivación este año con respecto a 2024. ¿Qué hay de cierto en todo esto?
¿De verdad se acabó la inflación?
Tajantemente no. Aún cuando los índices de inflación bajaron un poco en estos últimos dos meses, igual los precios siguieron subiendo por encima de cualquier aumento de salarios o jubilaciones.
Además, muchas trabajadoras y trabajadores observan que su costo de vida sube mucho más que los números que calcula el Indec. Cierto. La canasta que utiliza el Indec para comparar precios es vieja, no reflejando el real consumo popular, en particular lo que se gasta en tarifas de servicios públicos.
Y a esto agreguemos que en agosto ya se empieza a ver que la pequeña baja de inflación que empezó en mayo ya empezó a “pegar la vuelta”, de la mano de la suba del dólar y arranca otra vez para arriba. En concreto agosto dará un índice otra vez superior al 2%.
¿Y la reactivación?
Esta era la otra promesa de Milei: “vamos a crecer en V”, “la economía se irá para arriba como pedo de buzo”, eran las afirmaciones del presidente.
La caída de 2024, producto del ajuste salvaje, fue tan fuerte, que cualquier número que se compare con el año pasado naturalmente da hacia arriba. Sin embargo, todos los estudios señalan, comparando cada mes con el anterior, que ya hace tres que estamos en recesión. Por eso hay centenares de empresas que ya cerraron y se perdieron decenas de miles de puestos de trabajo en el sector privado.
El FMI al rescate de Milei
Ya desde principios de año quedaba claro que el plan del gobierno era mostrar una estabilidad ficticia, con inflación supuestamente bajo control, con el artificio de sostener apreciado el peso (lo que popularmente se conoce como un “dólar barato”). Esto no es gratis: inundación de productos importados más baratos que revientan la producción local, miles de millones de dólares que se van por turismo al exterior, más la fuga de capitales por parte de los especuladores que lograban hacerse de ese dólar barato. Ya en marzo se veía que esto era insostenible: el gobierno ofrecía dólares baratos que no tenía, ya que las reservas del Banco Central estaban en rojo (-7.000 millones de dólares).
En abril el gobierno anunció pomposamente el lanzamiento de “la fase 3 del programa económico” y que levantaba el cepo para que los particulares pudieran comprar dólares. ¿Qué había pasado? Sencillamente que el FMI había decidido sostener a Milei hasta las elecciones, prestando 12.000 millones de dólares de entrega inmediata.
El gobierno pronosticó que, “ahora sí”, iban a entrar capitales extranjeros, y el dólar bajaría a 1.000 pesos. Nada de esto sucedió. Los capitales especulativos del exterior, el establishment y los buitres, apoyan políticamente a Milei y su ajuste, pero no están dispuestos a arriesgar un peso, temerosos de cómo sigue todo. Los especuladores financieros locales, por su parte, aprovecharon la apertura del cepo para salir a comprar dólares y fugarlos. En apenas tres meses, se llevaron al exterior un monto similar a todo lo que prestó el FMI.
El ¿plan? locoide de cortísimo plazo
A fines de junio ya se veía que el plan de aguantar con un dólar planchado ficticiamente sosteniendo así la inflación se empezaba a quedar sin nafta. El ministro Caputo salió con una frase que quedará para la historia: “si el dólar te parece barato, ¡Comprá campeón! ¡No te la pierdas!”. Dicho y hecho, se aceleró la venta de dólares, todos los especuladores que estaban en pesos haciendo carry trade (lo que antes se llamaba “bicicleta financiera”, o sea aprovechar las altísimas tasas de interés en pesos mientras el dólar estaba quieto) decidieron irse al dólar. En concreto, hubo una devaluación del 14% en julio.
Ahí arrancó la desesperación del gobierno y sus políticas locoides, con medidas casi diarias, que se pueden resumir en una sola, dicha explícitamente por el gobierno: “hay que secar la plaza, que no quede un peso en el mercado”. En la práctica empezaron a subir la tasa de interés a números estratosféricos, del 30% anterior (que ya era alto) hasta un 75%. Eso es lo que hoy se les paga a los bancos y otros especuladores financieros para que acepten renovar letras del tesoro (traducido: que le sigan prestando a corto plazo al gobierno). Esto aumenta la deuda en pesos del Estado con los bancos, a los que ya se les acreditan por mes cuatro veces más en concepto de intereses que todo lo que se destina en idéntico período para jubilaciones.
Pero todo esto apenas si evita que el dólar no se dispare del todo, pero no que, lentamente, su cotización siga subiendo, acercándose a los 1.400 pesos.
Nada de esto es gratis para el pueblo trabajador. Decenas de miles que, ante la imposibilidad de llegar a fin de mes con sus ingresos por el piso, venían pagando alimentos con tarjetas de crédito o consiguiendo préstamos para bicicletear sus deudas, se encuentran ahora con que no pueden pagarlas porque también para ellos las tasas se fueron a las nubes (arriba del 100%). Así, la mora de las familias ya está por encima del 5%.
Lo que se viene en el corto plazo
Posiblemente este tire y afloje entre el dólar y las tasas de interés, con super-ganancias para los especuladores que acierten, todo a costa de aumentar el hambre popular, continúe hasta las elecciones de octubre. Por supuesto, y lo dice el propio gobierno, no sabemos qué pasará después, y en gran parte dependerá del resultado electoral. Pero en todas las variantes pierde el pueblo trabajador. O bien porque se produce una gran devaluación y eso se traslada a precios y pulveriza más aún los salarios y las jubilaciones. O bien porque logran mantener el dólar sin que se le dispare a costa de super-tasas y más bicicleta financiera, quebrando a todos los que están endeudados.
Lo que sí es un hecho, es que el gobierno va a sostener el superávit fiscal primario (menos gastos que impuestos) a rajatabla. Algo que sólo se puede sostener ajustando al infinito, ya que no hay recorte que alcance para pagar los próximos vencimientos de deuda externa (19.000 millones de dólares sólo el año que viene), a lo que hay que sumar estos intereses que se acumulan de deuda en pesos.
El plan del gobierno, las patronales y el FMI
Mientras continúa este superajuste, con más motosierra, el gobierno pretende, si gana y se fortalece a avanzar con su programa estratégico, en el que sí hay pleno acuerdo con las patronales nacionales y extranjeras y el FMI. Se trata de la reforma laboral, liquidando todas las conquistas de décadas de la clase trabajadora, flexibilizando al extremo; más la reforma previsional, aumentando la edad jubilatoria, volviendo a crear jubilaciones privadas y liquidando los regímenes especiales (como el docente); más la reforma fiscal, que va contra las provincias, y en particular contra la educación y la salud.
Por donde lo miremos, en lo que ya hicieron en este año y medio, en lo que están haciendo, en lo que van a seguir haciendo más allá del resultado electoral y en lo que se proponen realizar si se fortalecen, se trata de un auténtico plan de guerra contra el pueblo trabajador.
Por eso hay que votar a la única fuerza que, incondicionalmente, apoya todas las luchas populares contra la motosierra, está en las calles, reclama a la CGT que rompa la tregua y llame a una nueva huelga general y que, en el Congreso, se ha opuesto a todas y cada una de las medidas de este gobierno ultraderechista: el Frente de Izquierda Unidad.
Escribe Adolfo Santos, dirigente de Izquierda Socialista/FIT Unidad
Como parte de esta lucha, este sábado 30, el Comité Argentino de Solidaridad con el pueblo Palestino organizó la Convocatoria Federal por Palestina y en apoyo a la Flotilla Global Sumud. A este llamado se sumaron importantes ciudades y capitales de nuestro país con actos, marchas y movilizaciones para exigir el fin del genocidio sionista. Esta acción se replicó en varias partes del mundo. En Buenos Aires, miles de manifestantes de organizaciones políticas, sociales, de derechos humanos y de la comunidad palestina, se concentraron frente al Congreso y, cubriendo varias cuadras, marcharon hasta Plaza de Mayo, donde se leyó un documento acordado por las organizaciones presentes.
Crecen las manifestaciones de repudio contra el genocidio perpetrado por el primer ministro, Benjamín Netanyahu, con el apoyo del imperialismo norteamericano en la Franja de Gaza. Esta movilización mundial, combinada con manifestaciones de protesta al interior de Israel, exigieron al gobierno asesino un acuerdo de paz, profundizan la crisis de un régimen cuyo único objetivo es el exterminio palestino. Estas actividades de protesta que recorren el mundo son fundamentales para fortalecer la resistencia palestina y derrotar el estado terrorista de Israel.
La Flotilla Global Sumud
Las manifestaciones de este sábado 30, también fueron en apoyo a la flotilla de decenas de embarcaciones que el domingo 31 zarpará desde el Estado Español y el 4 de septiembre hará lo mismo de Túnez y Turquía para intentar, una vez más, romper el bloqueo que, como han reconocido distintos organismos internacionales incluyendo a Naciones Unidas, está causando una hambruna en Gaza. La Flotilla Global Sumud se lanza al Mar Mediterráneo con activistas de 44 países. Este tremendo esfuerzo humanitario, una iniciativa de organizaciones como la Flotilla Sumud del Magreb, la Coalición de la Flotilla de la Libertad, el Movimiento Global a Gaza y Sumud Nusantara, a la que se han sumado partidos políticos, organizaciones sociales y de derechos humanos, personalidades del arte y la cultura, tiene con objetivo abrir un corredor humanitario. De la misma, están participando nuestros compañeros Juan Carlos “Gringo” Giordano, diputado nacional por Izquierda Socialista/FIT Unidad y Ezequiel Peressini, ex legislador de Córdoba, integrantes también de la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores Cuarta Internacional (UIT-CI).
Esta acción se lleva cabo en momentos en que el estado sionista intensifica sus ataques y se dispone a ocupar la ciudad de Gaza a costa del exterminio de un pueblo, algo que comienza a ser cuestionado por sectores militares israelíes. En medio de este genocidio, apoyado por el gobierno de Donald Trump, los demás países imperialistas se limitan a hacer discursos de denuncias sobre la situación humanitaria, pero, en el fondo, acaban apoyando la limpieza étnica realizada por el estado sionista. No solo continúan proveyendo armas e insumos tecnológicos, sino que continúan comerciando y reconociendo al gobierno del asesino Netanyahu. Es lo que hace el gobierno títere de Javier Milei, alineado incondicionalmente con la política yanqui de apoyo a Israel.
Desde Izquierda Socialista, como parte de la UIT-CI, somos parte de esta movilización mundial n en apoyo a la resistencia del pueblo palestino. Continuaremos movilizados junto a los pueblos del mundo para apoyar iniciativas como la de la Flotilla Global Sumud y para exigir a todos los gobiernos del mundo el inmediato rompimiento de todas las relaciones con Israel. Hay que romper el criminal bloqueo impuesto por Netanyahu para que el pueblo palestino tenga acceso inmediato a alimentos, agua, remedios y profesionales de la salud. Luchemos para terminar con los bombardeos y el hambre que ya mató a más de 61 mil personas; que el gobierno rompa relaciones diplomática, económicas y militares con el estado genocida de Israel. ¡Fuera Israel de Palestina! ¡Basta de genocidio! ¡Palestina libre del río al mar!
Escribe Guido Poletti
Dentro de una semana, el domingo 7 de septiembre, se estará votando en la provincia de Buenos Aires. Oficiará como una “primera vuelta”, frente a las elecciones nacionales de fines de octubre. Sin duda, más allá de sus particularidades (se votan cargos provinciales por secciones electorales y concejos deliberantes por partido) la elección se ha nacionalizado y así será leído su resultado.
El gobierno de Milei llega en uno de sus peores momentos, en medio del escándalo de la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis). Ya se ha hecho popular el gesto de señalar “3” con el dedo, por el 3% de coimas que cobra Karina Milei. Los dirigentes libertarios no pueden (ni quieren) salir a la calle por el repudio que reciben. Las anécdotas de las caravanas de Lomas de Zamora y Corrientes recorrieron los medios. Esta incertidumbre está pegando incluso en los sectores del establishment más de acuerdo con las políticas de ajuste y saqueo del presidente. El dinero (sus propietarios, mejor dicho) es cobarde,dice el refrán. Por eso “apoyan” al gobierno, pero fugan su plata. Ya se fue del país, desde que se abrió el cepo a las personas, un monto similar a todo lo que entró por el préstamo del FMI (12.000 millones de dólares). Los banqueros y el gobierno hace un par de semanas que están trenzados en una inédita pulseada, donde los primeros, a cambio de no irse al dólar y así hacer subir el tipo de cambio por las nubes, arrancan a cambio tasas de interés astronómicas, inigualables a las de ningún país del planeta.
Del otro lado, siguen las consecuencias de la motosierra para el pueblo trabajador: desocupación, salarios y jubilaciones de indigencia, a lo que se suma ahora el drama de los millones de endeudados que no pueden pagar sus créditos. Junto a los indignantes ataques que salieron a la luz en estos últimos meses, con las y los trabajadores del Garrahan y los discapacitados a la cabeza. Todo eso puede sintetizarse en una sola afirmación: la bronca popular crece, y esta misma bronca ha dado un salto en las últimas semanas. Tanto es así, que los encuestadores e incluso analistas cercanos al gobierno empiezan a abrir la posibilidad de que el gobierno pierda las elecciones de provincia de Buenos Aires.
La abstención
Este año, el fenómeno de la abstención se dio en todas las elecciones provinciales que ya se sucedieron. Sin duda va a volver a repetirse en esta. Pero hay un detalle a tener en cuenta: en los comicios anteriores los que no fueron a votar fueron mayormente sectores que se oponían a las políticas de Milei, desencantados por no encontrar opción. Ahora, a ellos pueden sumarse votantes que hasta hace poco seguían teniendo expectativas en el gobierno de La Libertad Avanza.
Por eso le decimos a todos los que quieren expresar su bronca contra el gobierno, que la abstención no sirve, no deja claro que se quiere expresar. Más aún, como los resultados se van a computar sobre los votos efectivamente realizados, puede terminar jugando a favor de Milei. En síntesis, hay que ir a votar, y votar claramente en contra del gobierno.
¿A quién votar?
Esta es la pregunta clave, despejado el interrogante de que la abstención no castiga. Y acá decimos claramente que el único voto que te garantiza que va a servir para fortalecer la pelea contra las políticas de este gobierno de ultraderecha, es al Frente de Izquierda Unidad.
Aparece la duda, entendible, ¿porqué no votar al peronismo, a Fuerza Patria, que es aparentemente la lista de oposición que sacará más votos? Tenemos varios motivos:
Primero, porque ya gobernaron. Ellos, con Alberto, Cristina y Massa, fueron los responsables de un gobierno desastroso, que hambrea al pueblo para cumplir con el FMI. Por eso fue, justamente, que un sector del pueblo trabajador, equivocadamente, usó como voto castigo al ultraderechista de Milei.
Segundo, porque en este largo año y medio, el peronismo incumplió con lo básico: ser oposición consecuente al súper ajuste del gobierno. Los bloques de diputados y senadores peronistas, mayoritarios en ambas Cámaras, mientras hacían encendidos discursos contra Milei, fueron incapaces de derogar los DNU más básicos (como el de las facultades especiales), o de tirar abajo vetos presidenciales, como el de las jubilaciones o el aumento de presupuesto universitario. Siempre había un grupo de peronistas que votaba con La Libertad Avanza a sugerencias de su gobernador, o se abstenía, o convenientemente faltaba a la sesión clave, o daba vuelta su voto a último momento. Esto debe reflexionar profundamente a la hora de votar. El único bloque que siempre, sin dudas, unánimemente, votó en contra de todas y cada una de las políticas de Milei fue el del Frente de Izquierda Unidad. Solo ahí tenés garantías de qué van a hacer los que votaste en el Congreso.
Pero el peronismo también defecciona en las calles y en el apoyo a las luchas. De nuevo, quienes estuvieron siempre, apoyando todas y cada una de las peleas este año y medio, fueron los partidos del Frente de Izquierda Unidad.
Hablemos ahora de la responsabilidad más grande del peronismo: dirige la CGT y las CTA. Especialmente la primera, con los gremios industriales y de servicios más importantes. Los burócratas de la CGT cumplieron un virtual pacto con el gobierno, le dieron tregua cuando sacaba sus leyes más antipopulares. Hace meses que venimos reclamando la imperiosa necesidad de que la CGT convoque a un nuevo paro general, pero siguen mirando para otro lado.
Por último, y fundamental porque estas elecciones son en la provincia de Buenos Aires, es mentira lo que dice el gobernador Kicillof de que ellos tienen “alambrada” a la provincia contra la motosierra de Milei. El gobierno provincial lleva adelante su propio ajuste: los principales testigos son los propios trabajadoras y trabajadores docentes, sometidos a salarios de hambre.
¡Hay un programa alternativo!
Además de todo lo anterior, sólo el Frente de Izquierda Unidad es capaz de responder con claridad a la pregunta: ¿ustedes qué proponen frente a la motosierra? Porque sabemos que una de las fortalezas de Milei es que muchos se interrogan si es esto o volver a lo mismo que hizo el gobierno peronista de Alberto Fernández.
Desde el Frente de Izquierda Unidad, decimos tajantemente que no. Que hay que plantear un programa diferente, alternativo, obrero y popular. Que garantice ya mismo las más urgentes necesidades populares: aumento salarial de emergencia para que nadie gane menos que el valor de la canasta familiar, jubilaciones dignas, que cubran la canasta y ajusten por el 82% móvil. Un plan de obras públicas, de construcción de viviendas populares, para crear trabajo genuino. Plata para salud, educación, ciencia y técnica, los discapacitados.
Eso hay que priorizar y no, como hace Milei, a los monopolios agroindustriales, a los que les baja las retenciones, a los banqueros, a los que le regala tasas astronómicas, o a los buitres de la deuda externa, a los que se les paga religiosamente. O, más escandaloso aún, a los beneficiarios, como la droguería Suizo Argentina, o receptores de las coimas, como la propia hermana del presidente.
Por eso, eliminando todos estos curros y privilegios a los ricos y grandes patronales, decimos que ¡plata hay! Para que aparezca hay que dejar de pagar la deuda externa y romper con el FMI. Esa es la medida número uno, que se complementa con otras como nacionalizar la banca y el comercio exterior, ponerles grandes impuestos a los ricos y las súper ganancias o reestatizar las privatizadas. Solo el FIT Unidad ofrece un programa de estas características.
Por eso hay que votarlo el próximo domingo 7. En los días que quedan, ayudanos a difundir nuestra propuesta, en tus lugares de trabajo, estudio, con vecinos y familiares. Anotate para ayudarnos a fiscalizar. Vení y sumate a Izquierda Socialista y al Frente de Izquierda Unidad.

Escribe José Castillo, dirigente Izquierda Socialista / FIT Unidad
El presidente ultraderechista Javier Milei dio uno de sus habituales discursos ante un público exclusivo del establishment. Lo hizo en la Cicyp (Consejo Interamericano de Comercio y Producción), ante 395 empresarios, todos ellos de las más importantes patronales nacionales y extranjeras que operan en el país.
Fue tras dos semanas de las peores de este gobierno, con una crisis política en aumento. Crisis del fentanilo primero, audios sobre corrupción en Andis después y varias derrotas en el Congreso armaron el combo. Al mismo tiempo, la economía, daba muestras que la estrategia de “durar” hasta las elecciones en base a mantener lo más quieto posible el dólar (gastando para eso el préstamo del FMI) para así sostener la ficción de que “no hay inflación”, se iba agotando. Hasta los banqueros y sus propios amigos especuladores empezaban a presionar para hacer del dinero cash e irse.
La contracara real de todos estos movimientos visibles “por arriba” es la creciente bronca popular ante el ajuste. Que sigue creciendo, y ya se empieza a ver hasta en dos terrenos donde hasta ahora el gobierno se sentía cómodo: las menciones y las guerras de trolls en las redes sociales, y las encuestas de opinión.
Esta semana se encadenaron tres hechos: la continuidad del escándalo de los audios de la agencia Andis, nuevas medidas a favor de los especuladores con más subas de tasas de interés y el estallido visible de la bronca en repudios al gobierno ante sus intentos de “caravanas electorales” en Lomas de Zamora primero y Corrientes después.
En la reunión del Cicyp, el presidente Milei respondió a las tres cosas, y la conclusión es una sola: en crisis absoluta, “acelera”. Del escándalo Andis, que hizo enmudecer al gobierno durante días, volvió a repetir que se trata de una “operación política”. Nada más. Ni una palabra del 3% de coimas a su hermana, del brutal crecimiento de la facturación de la droguería Suizo Argentina, ni del escándalo que se está jugando con las pensiones y los remedios de las personas con discapacidad. Trató de anecdótico y buscó darles una metáfora futbolística a los hechos que están mostrando el repudio, ya físico, a su gobierno y su persona en la campaña electoral. Y defendió el carry trade, el negocio de la suba de tasas de interés, que mientras hunde y funde al pueblo trabajador (que a salarios y jubilaciones pulverizadas ahora le suma cuotas de préstamos y tarjetas impagables), es un excelente negocio para los buitres especuladores, que aumentan sus ganancias con un Banco Central que les paga tasas de interés por un monto mensual que ya cuadriplica lo que se abona en un mes por jubilaciones. La síntesis es simple: hay plata para los especuladores, o para las coimas, pero, según la política de Milei, no para las y los jubilados, ni para los discapacitados, ni para las universidades.
Milei le echa la culpa de todo y echa leña al fuego sobre un supuesto miedo a que sucedería si le va mal en las elecciones (“es el fin del mundo”). Prometió seguir vetando, o judicializando cualquier cosa que apruebe el Congreso y beneficie al pueblo trabajador. E insistió “si me votan algo que suba el gasto un 2%, recorto un 2,1% por otro lado”. Le faltó agregar que nunca ese recorte será por el lado de las patronales, a las que le viene regalando la baja de retenciones, el negocio del carry trade con tasas por las nubes, y, por supuesto, los puntuales y millonarios pagos de vencimientos de deuda externa.
En síntesis, todo el desastre actual, para Milei, no es producto de su política de motosierra y ajuste bestial, sino de que no lo dejarían actuar más rápido (a eso lo llama el statu quo). Si pierde las elecciones se vendría “el fin del mundo”. Y si gana, la supuesta felicidad del “Arca de Noé”. Claro que en esta supuesta Arca de Noé, los lugares reservados son para los privilegiados, como por ejemplo los casi 400 empresarios que escuchaban a Milei en la Cicyp, mientras que el pueblo trabajador entra en la categoría de los “ahogados” por el diluvio, siguiendo la metáfora bíblica que usó el presidente.
La bronca creciente demuestra que ya nos estamos “ahogando” con el ajuste salvaje y la motosierra en curso. Milei dice, que si se fortalece electoralmente, va por más. Es explícito. Por eso hay que pararlo. Por eso resuena cada día más fuerte el ¡Basta de Milei! El gran interrogante de estos días es cuál es la mejor herramienta para hacerlo. Nosotros insistimos: porque está en la calle apoyando todas las luchas, porque es la única bancada que siempre se opone y vota sin fisuras contra las políticas del gobierno y porque tiene realmente un programa alternativo, obrero y popular, contra el ajuste, planteando no pagar la deuda y romper con el FMI para priorizar las más urgentes necesidades populares, esa alternativa es el Frente de Izquierda Unidad.