Escribe Francisco Moreira
Francisco Franco, el “Caudillo” de España, gobernó a sangre y fuego por casi cuarenta años. Antes de su muerte dejó la orden para el retorno de la monarquía, que se impuso en la “transición” con el acuerdo de la burguesía y la traición de los dirigentes socialistas y comunistas. Sus crímenes siguen impunes.
En la madrugada del 20 de noviembre de 1975, tras una larga agonía, murió el siniestro dictador español Francisco Franco, el “Caudillo de España por la gracia de dios”. Horas más tarde Carlos Arias Navarro, a cargo del gobierno, leyó por televisión el “testamento político” que Franco había redactado días antes. Allí cínicamente declaraba, “pido perdón a todos, como de todo corazón perdono a cuantos se declararon mis enemigos”, y “no olvidéis que los enemigos de España y de la civilización están alerta”.1
El 23 de noviembre sus restos fueron trasladados al Valle de los Caídos. El dictador chileno Augusto Pinochet acudió a su funeral. El gobierno de Isabel Perón decretó duelo nacional. El Partido Socialista de los Trabajadores (PST), antecesor de Izquierda Socialista, lo repudió en su periódico Avanzada Socialista: “Los trabajadores, las fuerzas de izquierda, las corrientes que se proclaman democráticas tenemos el deber de expresar nuestra alegría por la muerte del dictador, y nuestro respaldo a los pueblos de España”.2
Los 36 años de feroz dictadura habían dejado un saldo de 150 mil asesinados, entre 115 mil y 130 mil desaparecidos, 2.800 fosas comunes y 30 mil niños y niñas robados.3 Las nacionalidades vasca y catalana fueron especialmente castigadas. La mayor parte del pueblo quedó sumergido en la penuria. Fueron obligadas a exiliarse 440.000 personas por causas políticas o económicas. Los dos países que fueron el centro de recepción de los emigrados fueron México y Argentina.
La derrota de la revolución
A comienzos del siglo XX los pueblos del estado español vivían en medio de la pobreza y el atraso, sometidos por la monarquía borbónica, la nobleza, una burguesía ultra reaccionaria, la oscurantista y poderosa Iglesia Católica y la dictadura militar del general Miguel Primo de Rivera. Tras la caída de la dictadura, en plena crisis política, el gobierno convocó a elecciones municipales, en las que se impusieron listas republicanas en las grandes ciudades, lo que provocó la abdicación del rey Alfonso XIII y la proclamación de la República, el 14 de abril de 1931.
Pero desde el 19 de julio de 1936 comenzó la contrarrevolución fascista dirigida por Franco y estalló la guerra civil. El franquismo, minoritario al comienzo de la guerra civil, fue ganando terreno por el apoyo militar directo del nazismo alemán y, en menor medida, del fascismo italiano. Mientras tanto, las potencias imperialistas “democráticas”, como Gran Bretaña o Francia (que tenía un gobierno socialdemócrata), se abstenían de ayudar, manteniendo la “neutralidad”.
Las y los trabajadores y campesinos se movilizaron y lucharon tenazmente para enfrentar al fascismo. Se expropiaron fábricas y latifundios, tanto para la gestión productiva en apoyo al frente de batalla como para alimentar al pueblo. La causa española fue apoyada con entusiasmo en muchos países. Luchadores democráticos y trabajadores formaron las recordadas brigadas internacionales.4 Pero el precio de la lucha fue muy alto: más de 500 mil personas murieron en el frente de batalla y en la represión en la retaguardia.
El bando republicano estaba encabezado por la “sombra de la burguesía”, como decía Trotsky, y por los dirigentes del Partido Socialista y el anarquismo, quienes pretendieron contener la revolución obrera y campesina y devolver la propiedad privada a sus dueños. A estos se fue sumando el Partido Comunista, minoritario al inicio del conflicto, pero que de la mano de José Stalin se fue fortaleciendo gracias a la entrega a cuenta gotas de armas y el prestigio de la Unión Soviética entre las y los trabajadores.5
El aparato del Partido Comunista pudo controlar y frenar cada vez más el esfuerzo militar. Aplastó la revolución en Cataluña y, en particular, en Barcelona en marzo de 1937, deteniendo o fusilando a los obreros que habían participado en ella. Las y los trotskistas y militantes y dirigentes del Partido Obrero Unificado Marxista (POUM) fueron perseguidos con saña por los agentes estalinistas. El dirigente Andreu Nin fue detenido y desaparecido por la policía estalinista, acusado de ser “agente de Franco”.6
El heroísmo de las y los trabajadores y campesinos republicanos, socialistas, anarquistas y comunistas no alcanzó para detener a la contrarrevolución fascista. En 1939 triunfó el franquismo, que empalmó, comenzada la Segunda Guerra Mundial, con el avance arrollador de los ejércitos nazis, que en 1941 invadieron la Unión Soviética.
“Transición” e impunidad
En 1945, tras seis años de guerra, el nazismo de Hitler fue derrotado. Fue un enorme triunfo democrático, con la participación destacada del pueblo soviético y el Ejército Rojo. Pero en la península ibérica se mantuvieron las dictaduras de Franco y la de Antonio Salazar-Marcelo Caetano en Portugal.
Sin embargo, a comienzos de los años ‘70 comenzó el ascenso de las luchas obreras y populares en España. Aunque la huelga estaba prohibida, las movilizaciones obreras comenzaron a jaquear al régimen y las empresas empezaron a negociar con las Comisiones Obreras (CCOO), aunque fueran ilegales. La clase media, que había sido un importante sostén de Franco, comenzó a participar activamente en la lucha por las libertades democráticas.
En abril de 1974, el gobierno de Marcelo Caetano cayó en Portugal tras la “revolución de los claveles” y se instaló entre los distintos sectores de la burguesía y las fuerzas armadas españolas la inquietud de hacer cambios para enfrentar la agonía del régimen franquista. Así se fue gestando la “transición”, tejida por el propio Franco, para dejar “todo atado, bien atado”, dando continuidad al dominio burgués imperialista madrileño y preservando la explotación capitalista sobre todo con las y los trabajadores y campesinos. Con trabajosas negociaciones fue avanzando en su proyecto de reinstalar el poder monárquico de la familia Borbón, con libertades democráticas retaceadas. Los dirigentes obreros socialistas y comunistas, legalizados en 1977, se fueron sumando a esta salida, traicionando las aspiraciones y la memoria de los miles de trabajadores que habían enfrentado al franquismo.
Dos días después de la muerte del dictador, Juan Carlos I fue proclamado rey. El franquismo fue quedando atrás, con la conquista de libertades democráticas. Pero la “transición” tuvo un alto precio: después de la muerte de Franco, cerca de 200 militantes fueron asesinados por la policía y bandas de extrema derecha. Entre las víctimas está nuestra compañera Yolanda González, militante del PST del estado español en 1980.7
Cincuenta años después, las tareas por las que dieron la vida los protagonistas de la revolución obrera y campesina están pendientes. Continúa la lucha contra las instituciones heredadas de la dictadura, contra la impunidad de los crímenes franquistas y contra la monarquía, encabezada ahora por el rey Felipe VI, hijo del corrupto Juan Carlos. Sigue planteada la lucha por el derecho de autodeterminación de las naciones oprimidas por el estado y por terminar con la explotación capitalista. Para lograrlo es necesaria una nueva dirección socialista y revolucionaria que encabece las luchas hasta el triunfo de las y los trabajadores y los pueblos del estado español.
1. F. Franco. Testamento político. 20/10/1975. Disponible en www.larazon.es
2. Avanzada Socialista Nº 172, 21/11/1975. Disponible en www.nahuelmoreno.org
3. Sandra Lafuente. ONU indaga por primera vez crímenes del franquismo. BBC Mundo (web), 23/09/2013. Disponible en www.bbc.com
4. Ver la película “Tierra y libertad” (1995) dirigida por Ken Loach. Disponible en www.youtube.com
5. León Trotsky. España revolucionaria. Escritos 1930-1940. Editorial Antídoto, Buenos Aires, 1998.
6. Idem.
7. Ver artículo Andreu Pagé. 45 años del asesinato de Yolanda González. 01/02/2025. Disponible en www.luchainternacionalista.org
Escribe Socialist Core, simpatizante de la UIT-CI en Estados Unidos
En una histórica elección, Zohran Mamdani, activista y militante de la organización de la izquierda reformista Democratic Socialists of America (DSA) se convirtió anoche en el alcalde más joven de Nueva York en los últimos cien años, con apenas 34 años de edad. Su triunfo, apuntalado por el voto joven, fue contundente con más de un millón de votos, el 50,4% de la votación, superando por amplio margen al ex gobernador demócrata Andrew Cuomo (41,6%), quien se postuló como independiente luego de perder las primarias demócratas con Mamdani, y al republicano Curtis Sliwa (7,1%).
En su discurso luego del anuncio del triunfo electoral, Mamdani citó al dirigente sindical y socialista Eugene Debs y al nacionalista indio Jawaharlal Nehru. Saludó a la clase trabajadora neoyorquina, particularmente a los de origen inmigrante, recordando que es una ciudad construida por inmigrantes que ahora será gobernada por un inmigrante. Se refirió a Cuomo como representante de una política al servicio de una minoría privilegiada y se distanció del cinismo de la política convencional estadounidense, augurando una nueva era política.
De cara a la gestión como alcalde que iniciará en enero de 2026, ratificó su promesa de hacer la ciudad más accesible para su gente, atacando el alto costo de la vida mediante medidas como el congelamiento de los alquileres, la provisión de autobuses gratuitos y el acceso universal a guarderías. Habló de contratar más maestros y reducir el gasto burocrático. También tuvo expresiones desafiantes contra la oligarquía y el autoritarismo, a los que asoció con el presidente Trump. Prometió atacar la evasión fiscal de los ricos como Trump y defender la sindicalización. Se reivindicó como socialista democrático y saludó el trabajo de más de cien mil voluntarios que participaron en su campaña. El apoyo sindical fue fundamental para su triunfo.
El triunfo de Mamdani es una importante derrota para la derecha y el sionismo. Mamdani superó la campaña de miedo que lo presentaba como un “comunista islámico”, a través de miles de mensajes coordinados, incluyendo videos realizados con Inteligencia Artificial y recursos similares. Mamdani superó la oposición de multimillonarios como Elon Musk, el ex alcalde Michael Bloomberg, el empresario sionista fanático Bill Ackman, y del propio presidente Trump, que llamó a votar a última hora por Cuomo.
Pese a la presión del establishment sionista del partido Demócrata, intentando presionar a Mamdani para que se retractara de su apoyo al pueblo palestino y su rechazo al apartheid sionista y el genocidio en Gaza, Mamdani se negó a condenar consignas como “desde el río hasta el mar, Palestina será libre” o “globalicemos la intifada”, y llegó a declarar que como alcalde ordenaría la detención de Netanyahu si visitara Nueva York.
El tema palestino ha generado una gran fractura entre la base demócrata, que rechaza mayoritariamente el genocidio sionista, y la dirigencia del partido Demócrata que apoya a Israel. Incluso liberales de izquierda como Bernie Sanders y Alexandria Ocasio Cortez han votado a favor del envío de armamento “defensivo” a Israel en pleno genocidio.
La comunidad judía de Nueva York es la más numerosa fuera de Israel, con más de dos millones de personas. Pese a la campaña que calumnió a Mamdani como “antisemita”, numerosos activistas judíos anti-sionistas participaron en su campaña y según una encuesta de CNN el 33% de los votantes judíos votaron por Mamdani, lo que representa un estruendoso fracaso para organizaciones sionistas como la ADL, que hicieron campaña contra Mamdani.
A partir del primero de enero, la Gran Manzana tendrá su primer alcalde mulsulmán. Mamdani logró derrotar a la dinastía familiar que representa al ex gobernador Cuomo y al sabotaje silencioso de la cúpula del partido Demócrata. Todo lo anterior no solo representa un cambio generacional sino además un avance de la centro izquierda en la polarizada política estadounidense, desplazando a la vieja guardia demócrata derechizada y con afinidad por los programas neoliberales. Trump ha amenazado con atacar la gestión de Mamdani, reteniendo recursos económicos e incluso militarizando la ciudad, por lo que la organización y movilización popular serán decisivos para enfrentar y derrotar las amenazas del presidente ultraderechista.
Mamdani se presenta como una figura política de renovación en el propio centro financiero del capitalismo yanqui. Su propuesta electoral movilizó a un gran segmento de la juventud y de la clase trabajadora al encarar los principales problemas sociales que aquejan a la ciudad: el elevado costo de vida, la falta de viviendas asequibles, los altos precios de la comida y el pésimo y caro servicio de transporte público.
Su victoria también es de alguna forma un reflejo del avance del movimiento pro-palestino, con sus acampadas y movilizaciones contra el genocidio, así como la resistencia y el rechazo a las deportaciones masivas y racistas de Trump. Durante la campaña, Cuomo lanzó reiterados ataques racistas y promovió la islamofobia, intentando desacreditar a Mamdani por su origen, pero fracasó.
El triunfo de Mamdani, quien abiertamente se declara socialista, es un hecho muy llamativo que demuestra que no hay un avance unilateral de la derecha trumpista en Estados Unidos, sino una creciente polarización. La mayor contradicción estará en que Mamdani desafía al establishment demócrata pero ha dado la batalla electoral desde esa organización, lo que contribuye a darle oxígeno a ese aparato que por décadas ha sido conocido como “el cementerio de los movimientos sociales”.
En un país donde la propaganda anticomunista y los discursos racistas anti-inmigrantes e islamófobos son el pan de cada día, y se usaron hasta la saturación en la campaña contra Mamdani, su abrumadora victoria representa un hecho insólito que podría impulsar el avance de propuestas democráticas, de izquierda y socialistas en otras partes del país. El desafío continúa siendo lograr canalizar ese ímpetu y entusiasmo juvenil y obrero hacia la construcción de una organización independiente de la izquierda y de la clase trabajadora, por fuera del establishment liberal del partido Demócrata.
Desde Socialist Core y la UIT-CI consideramos que sería un gran paso que DSA abandonara el Partido Demócrata para construir un gran partido independiente de izquierda y de la clase trabajadora. El triunfo de Mamdani y el prestigio de su figura sería un gran aporte en esa perspectiva.
Ahora se multiplicarán los esfuerzos en el Partido Demócrata y los capitalistas derrotados para lograr mediante negociaciones lo que no pudieron lograr en las elecciones, presionando a Mamdani para que deponga los aspectos más avanzados de su programa de reformas, como el financiamiento de programas sociales con impuestos a los ricos.
Desde antes de llegar a la alcaldía ya Mamdani ha ido suavizando sus posiciones políticas, abandonando, por ejemplo, la idea de reducir el presupuesto policial. Dependerá de la organización y la movilización popular no solo enfrentar las amenazas trumpistas de convertir a Nueva York en una ciudad sitiada, sino también evitar nuevas capitulaciones de Mamdani. Es muy importante acompañar a la juventud y a las y los trabajadores ante este gran desafío, sin dejar de señalar la necesidad de construir nuestra propia organización política para consolidar una auténtica estrategia de cambio político, económico y social, un partido independiente de la izquierda y la clase trabajadora.
5 de Noviembre de 2025
29/11 a las 15 - De Congreso a Plaza de Mayo
En una jornada global de solidaridad con Palestina, habrá una nueva movilización de Congreso a Plaza de Mayo el sábado 29 de noviembre desde las 15. En Italia y otras partes de Europa la movilización será precedida por una huelga general el viernes 28, mientras ya están confirmadas convocatorias centralizadas para el 29 en capitales como Roma, Paris y Berlín, entre otras ciudades.
Este martes 11 de noviembre, recibimos la triste noticia del fallecimiento de Eduardo Barragán Pardo. Eduardo fue un dirigente revolucionario trotskista que militó junto a Nahuel Moreno. Había nacido en Colombia en 1946 y tenía 79 años. En su patria, fue dirigente estudiantil de importantes luchas universitarias y conformó con otros militantes revolucionarios el Bloque Socialista. Cuando en 1976 conocieron la corriente trotskista de Moreno, abrazaron la causa internacionalista, uno de cuyos frutos fue la Brigada Simón Bolívar que combatió la dictadura de Anastasio Somoza en Nicaragua.
En los ‘80 Barragán se radicó en la Argentina e intervino en la lucha del Partido Socialista de los Trabajadores (PST) contra la dictadura y tras su caída, en la construcción del MAS de cuya dirección formó parte. Como médico se desempeñó en el Hospital Larcade de San Miguel durante más de veinte años. Formó parte de la conducción de la tremenda lucha para impedir la privatización del establecimiento que pretendía el intendente Aldo Rico y que culminó en un inmenso triunfo de las y los trabajadores y los sectores populares que lo apoyaban.
Después de la crisis del MAS, Barragán formó junto con otros revolucionarios el PST-U, donde siguió militando junto a la clase trabajadora. En los últimos años una enfermedad progresiva e irreversible lo fue minando. Se declaró morenista hasta los últimos momentos de su vida lúcida. Desde Izquierda Socialista y la UIT-CI saludamos a Eduardo, el revolucionario trotskista internacionalista que fue y abrazamos solidariamente a su compañera Amelia y a su hermana Yolanda.
Eduardo Barragán: ¡hasta el socialismo siempre!
Escribe Rodi “Rulo” Caballero, candidato a Secretario General
Luego de 6 años habrá elecciones para centro de estudiantes en la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la UNJu. Durante años la agrupación peronista Juntos, sin convocar a elecciones y sin rendir cuentas por nada a nadie, usurpó el centro de estudiantes y todas sus dependencias. Fueron años de inmovilismo, años en que el organismo gremial de los estudiantes estuvo ausente de todas sus necesidades y peleas. Para recuperar el Centro presentamos nuestra lista Contracorriente.
Este 2025, al calor de la lucha por aumento de presupuesto y por la defensa de la educación pública, se logró frenar este verdadero disparate y convocar a elecciones. Pero lo que logramos no fueron las mejores condiciones: se vota un solo día y en una solo sede!!! Es lamentable que estas agrupaciones burocráticas apunten a que los estudiantes no podamos votar, para garantizarse seguir conservando el centro y sus “kiosquitos”.
Parte de quienes integramos esta lucha en contra del veto, por la defensa de la educación y por el llamado a elecciones conformamos esta lista porque sabemos que la motosierra de Milei viene por todo. Quieren destruir nuestra educación y, como anticiparon ya, buscan también avanzar con la reforma laboral y previsional. Sabemos además, que para perpetrar estos terribles ataques al pueblo, Milei no está solo, porque cuenta con la complicidad de los gobernadores y de los partidos patronales de la falsa oposición, que se quejan pero le votan las leyes en el Congreso, como hicieron con la ley de bases.
Por eso fundamos el frente Contracorriente, que es la única lista combativa y de izquierda, verdaderamente independiente de los gobiernos (del nacional, del provincial y del gobierno de la universidad). Porque los estudiantes necesitamos un centro democrático que pelee por becas, comedores, y por condiciones dignas de cursada, con la infraestructura necesaria, y oferta horaria, para que nadie, ningún compañero se quede afuera. Por esto, y porque sabemos lo que se viene necesitamos un Centro que se enfrente al gobierno en las calles.
Contracorriente, una alternativa de lucha
La lista Contracorriente está encabezada por Bianca Flores, compañera de la Juventud del MST-FIT. Desde la Juventud de Izquierda Socialista-JIS ocupamos la Secretaría General. Nuestro compromiso es el de construir un centro de estudiantes que, en definitiva defienda el derecho de todos y todas a estudiar en una universidad científica y de calidad. Para eso necesitamos que la facultad siga siendo pública, necesitamos más presupuesto, que se mejoren los salarios docentes y no docentes, y que se invierta en ciencia, técnica e investigación.
Este 20 de noviembre podemos cambiar la historia de la FHyCS. Te pedimos que acompañes a Contracorriente a defender este derecho básico que es la educación.