
Escribe José Castillo, candidato a legislador porteño por Izquierda Socialista/FIT Unidad
El gobierno peronista de Alberto y Cristina, a través de su superministro de Economía y a la vez candidato presidencial Sergio Massa, devaluó la moneda en un 22% un día después de las elecciones. Las consecuencias son más inflación y pulverización de salarios, jubilaciones y partidas sociales.
Apenas pocas horas después de las elecciones, el candidato presidencial Sergio Massa, en su rol de ministro de Economía, borró con el codo todo su discurso mentiroso sobre “defender los derechos del pueblo trabajador”. A las 9 de la mañana del lunes anunció una feroz devaluación del peso (22%) que llevó la cotización del dólar oficial a 350. Por supuesto que al instante lo acompañaron en el salto todos los “otros dólares” habidos y por haber (Blue, MEP, Contado con Liqui, etcétera) que en pocas horas se acercaron a los 700 pesos, y al día siguiente ya rondaban los 730.
Una exigencia del FMI
¿Porqué Sergio Massa, que venía de hacer la elección más baja de la historia del peronismo, se pega un tiro en el pie como candidato, haciendo un día después de las elecciones lo que juró y perjuró que no iba a hacer: devaluar la moneda? La respuesta es simple, se trata de una exigencia explícita del FMI, sin la cual se caía el acuerdo atado con alambre al que se había llegado a fines de julio.
Recordemos que, en ese momento, se anunció, con tres meses demora, que se había llegado a una renegociación con el Fondo por el que este enviaría 7.500 millones de dólares, que servirían para devolver lo que Argentina ya había pagado al mismo FMI con plata del swap de China, con un préstamo de la Corporación Andina de Fomento (CAF) y con otro del gobierno de Qatar. Anunciado ese acuerdo, el gobierno peronista ya había lanzado una devaluación encubierta, que repercutió en todos los precios. Se calculaba que la inflación de agosto, por todo esto, subiría al menos de 7 al 9%.
Pero al FMI no le alcanzó. No envió la plata acordada y “se fue de vacaciones”, dejando la firma de la renegociación por parte del Directorio (Board) para una eventual reunión en la segunda quincena de agosto. Dejó correr rumores de que exigía una devaluación mayor y que, si no se llevaba adelante, peligraba el desembolso de los 7.500 millones de dólares. Esto es exactamente lo que Massa está cumpliendo con la presente devaluación.
¿Cuáles son las consecuencias para el pueblo trabajador?
Casi automáticamente se están viendo las consecuencias de cumplir con esta exigencia del Fondo. Aumentaron todos los precios; algunos productos incluso desaparecieron de las góndolas a la espera de las nuevas listas. Los cálculos son terribles, ya que se espera que la inflación de agosto termine entre 12 y 14%; y que en septiembre suceda otro tanto.
Por supuesto, tras la devaluación el Banco Central decretó una suba de las tasas de interés, para garantizar sus ganancias a los bancos, encareciendo el crédito popular. Y, al mismo tiempo, ya se anuncian subas de tarifas de servicios públicos y de los precios de los combustibles.
En concreto, una vez más, el ajuste lo pagarán las y los trabajadores, jubilados, los que perciben planes sociales y, en general el conjunto de las partidas de salud y educación, que se verán fuertemente reducidas en términos de poder de compra.
Todos los candidatos patronales al servicio del ajuste del Fondo Monetario
Este mayor ajuste por sobre el que ya venía realizándose tiene un único objetivo: llegar a octubre. Luego, gane quien gane, vendrá la verdadera “renegociación”. Quedaron cinco candidaturas para las elecciones de octubre. Cuatro de ellas (el oficialismo de Massa, y los opositores Milei, Bullrich y Schiaretti) están 100% de acuerdo en seguir priorizando los pagos de deuda externa y el sometimiento al FMI. El propio Fondo ya contactó a los candidatos patronales opositores. Incluso Milei dijo que no tendría problema con el Fondo porque él plantea “un ajuste más grande que el exigido por el FMI”.
Sólo el Frente de Izquierda Unidad plantea algo diferente, romper con los lazos políticos y económicos que nos atan al FMI y suspender inmediatamente los pagos de deuda externa, para volcar todos esos recursos a la solución de las más urgentes necesidades populares: salarios y jubilaciones dignas, trabajo genuino y plata para salud, educación y vivienda.
En las PASO del 13 de agosto se definieron las principales candidaturas para la competencia final en las generales del 22 de octubre. El ultraderechista Milei resultó el más votado, canalizando gran parte del hartazgo popular. Un repudio que también se manifestó con once millones de personas que no fueron a votar y un millón que lo hicieron en blanco o anularon el voto.
En una mala elección, Juntos por el Cambio quedó segundo y su fórmula será encabezada por Patricia Bullrich, que derrotó en la interna a Rodríguez Larreta. El peronismo de Unión por la Patria dio la otra nota al sufrir una verdadera debacle con Massa-Grabois, haciendo su peor elección de la historia. Ambas coaliciones patronales tradicionales salieron derrotadas.
El Frente de Izquierda Unidad obtuvo 628.893 votos a presidente, siendo la lista PTS-Izquierda Socialista encabezada por Myriam Bregman y Nicolás Del Caño la que ganó ampliamente la interna del FIT Unidad, por lo que estará entre las cinco fórmulas presidenciales en octubre. Llamamos desde ahora a enfrentar el brutal ajuste devaluatorio que acaba de aplicar el gobierno en el día inmediato posterior a las elecciones, y a fortalecer al Frente de Izquierda Unidad para dar la pelea por los cambios de fondo que necesita el pueblo trabajador.
Ganó el ultraderechista Milei y dijo “no voy a tener problemas con el FMI porque el ajuste que preparo es mucho más duro”
La gran sorpresa fue el crecimiento de Milei, logrando un 30% del total de votos. Un fenómeno que no habían registrado las encuestas. Sumando a esto las derrotas del peronismo y de Juntos por el Cambio, el resultado de las PASO generó un tembladeral político, al surgir un presidenciable ultraderechista que lleva de vice a una negacionista que se dedica a defender a genocidas de la última dictadura militar, ante un gobierno que tiene que aguantar hasta diciembre aplicando el ajuste del FMI. Se auguran nuevos cambios bruscos, tanto sociales como políticos.
El voto a Milei tuvo una extensión nacional, ganando en 16 de los 24 distritos, incluso donde gobernaba el peronismo o Juntos por el Cambio. Logró el voto de jóvenes (centralmente varones) de sectores populares y de trabajadores. El voto a Milei es un voto de repudio y hartazgo completamente equivocado, ya que se trata de un político ultraderechista y reaccionario que solo puede ofrecer menos derechos, más hambre y sometimiento. Su “plan motosierra” va en contra de la clase trabajadora, las mujeres y disidencias, y de la juventud. Si a esto le sumamos que Patricia Bullrich (que solo postula mano dura y represión) encabezará la fórmula de Juntos por el Cambio, compartimos la legítima preocupación de millones que dicen “cómo puede ser que se haya llegado a tanto”, con una gran incertidumbre que abarca a todos los sectores sociales. Lali Expósito advirtió sobre el peligro de que “haya gente que vote a un anti-derechos” y el músico Catriel dijo “si los hospitales fueran todos privados yo estaría muerto”.
Pero, ¿a qué se debe este crecimiento de una figura que dice abiertamente que va a eliminar derechos esenciales, arancelando el acceso a la salud y la educación pública y gratuita, que propone la dolarización (lo que significaría la pulverización directa de los salarios y jubilaciones), además de la venta de órganos y de querer terminar con el derecho al aborto legal, seguro y gratuito, entre otras barbaridades?
Esto solo se explica por el desastre al que nos han llevado los distintos gobiernos capitalistas, con más miseria y entrega, generando decepción y hartazgo que terminan capitalizando personajes sumamente peligrosos como Milei, como lo fueron antes Bolsonaro en Brasil, Vox en el Estado Español o el ultraderechista Kast en Chile, justamente quienes lo felicitaron por su triunfo.
Milei es una expresión nacional de estos fenómenos de ultraderecha que se da en otros países ante la decadencia capitalista y en repudio a esta democracia para los de arriba, precisamente cuando se cumplen “40 años de democracia” en los que gobernaron todos, radicales, peronistas en sus distintas formas, centroderechistas y centroizquierdistas, responsables de semejante desastre social.
En las PASO se ha dado este voto a una variante electoral de ultraderecha como Milei, aunque este fenómeno representa un voto dispar, contradictorio, que va desde aquellos que están de acuerdo con alguna de sus propuestas, a otros que no las comparten pero dicen “peor no vamos a estar”, “ya probamos con todos y nos llevaron al desastre” y “que se vayan todos”, creyendo en medio de una brutal confusión que Milei puede combatir a los “políticos chorros” o que representa “algo nuevo y distinto”. A tal punto es la tremenda confusión y desesperación que se opta por Milei creyendo en que representa algo nuevo, cuando nada distinto tiene con quienes nos vinieron gobernando, porque apoya a la dictadura y reivindica al gobierno peronista de los años ´90 con Menem y Cavallo (que muchos jóvenes no conocieron), que fueron quienes nos llevaron a un desastre con miles de despidos, entrega de las empresas estratégicas, un sideral endeudamiento externo y el indulto a los militares golpistas. Por eso no se trata de cualquier “voto castigo”, sino que se benefició a un personaje retrógrado, reaccionario, antiderechos, misógino y antiobrero a quien desde la izquierda llamamos decididamente a enfrentar, en las calles y en las urnas, dando el debate ante jóvenes y sectores populares confundidos que lo votaron, muchos de los cuales retroceden al ver todo lo malo que representa su nefasto programa de gobierno.
El peronismo hizo la peor elección de la historia y Larreta-Morales fueron otros de los grandes derrotados
El gran derrotado de estas PASO fue el peronismo, con Sergio Massa a la cabeza. Ni Alberto Fernández ni Cristina aparecieron en la campaña, ni en el búnker donde habló Massa agradeciendo varias veces a Grabois, la colectora que se presentó para impedir que una franja fuera a izquierda, con lo cual el resultado probablemente hubiera sido peor. También hay que destacar que Unión por la Patria perdió en Santa Cruz, la tierra kirchnerista por excelencia, donde la docencia sufre salarios de pobreza por parte de la gobernadora Alicia Kirchner que los ajusta, persigue y criminaliza al mejor estilo macrista.
El peronismo perdió cinco millones y medio de votos, sacando veinte puntos menos que en 2019 (27 versus 47%). Incluso donde ganó, como en provincia de Buenos Aires, el gobernador Kicillof, que va por la reelección, retrocedió 16 puntos con 1,5 millón de votos menos. Es que el Frente de Todos de entonces (hoy Unión por la Patria) sólo puede mostrar más ajuste, saqueo y entrega al FMI. Un gobierno que al otro día de la elección devaluó un 22% el peso por orden directa del FMI, lo que ya está generando una inflación de dos dígitos para los próximos meses con la consiguiente mayor pérdida salarial y jubilatoria. Esto es el peronismo hoy, en pleno Siglo XXI, mostrando que nada tiene de “nacional y popular”, como falsamente pregona.
El gobierno ya lanzó la campaña de que hay que apoyarlo en octubre para “que no gane la derecha”. Claro que Milei y Bullrich son repudiables y hay que combatirlos, pero el peronismo no es la herramienta. Como muy bien dijo Myriam Bregman este domingo: “bajo el gobierno del Frente de Todos la ultraderecha creció como nunca”.
¿Qué sería “combatir a la derecha”? Combatir a la derecha hubiese sido desconocer el pacto de Macri con el FMI y dejar de pagar una deuda usurera y fraudulenta como lo postulamos desde el Frente de Izquierda, no lo opuesto, tal como hizo el gobierno del Frente de Todos. “Combatir a la derecha” en Jujuy, por ejemplo, sería hacer lo que hace el pueblo jujeño con el acompañamiento del Frente de Izquierda Unidad: enfrentar la reforma constitucional entreguista y represiva de Gerardo Morales, no como hizo el peronismo, que fue cómplice y hasta votó a favor. Esto mismo se vio bajo el gobierno de Macri en 2015-2019, donde solo los trabajadores, el sindicalismo combativo y la izquierda enfrentamos la reforma jubilatoria en diciembre de 2017 mientras el peronismo le votaba a Macri sus leyes y la CGT era cómplice del ajuste macrista. No hay que dejarse engañar. Basta de doble discurso. La izquierda es la única que va a seguir siendo consecuente enfrentando el ajuste y la represión de todos los gobiernos, como lo hicimos siempre, poniendo nuestra militancia y nuestras bancas para ello. Esta es la gran lección que hay que sacar con la actuación que hemos tenido en todos estos años.
El Frente de Izquierda hizo una buena elección logrando que la fórmula Bregman-del Caño sea la única de izquierda entre las cinco presidenciales, llamando a dar pelea en las luchas y en las elecciones
El Frente de Izquierda Unidad hizo una buena elección, en el marco de que entre las tres fuerzas patronales sacaron el 86% de los sufragios. Los 628.893 votos que obtuvo son muy valiosos para seguir fortaleciendo a la única alternativa de las y los trabajadores: el sindicalismo combativo y la unidad de la izquierda para enfrentar a los candidatos del ajuste y el FMI.
La lista conformada por PTS e Izquierda Socialista, encabezada por Myriam Bregman y Del Caño, con el “Pollo” Sobrero a Gobernador en la estratégica provincia de Buenos Aires y tantas luchadoras y luchadores en el resto del país, resultó ampliamente ganadora en la interna del Frente de Izquierda. Un triunfo nacional que premió a quienes no dividimos y respetamos los acuerdos al interior del Frente de Izquierda que permitieron crecer en estos años. Se cosechó particularmente una importante votación en las barriadas obreras y populares en el conurbano profundo, como se demostró en La Matanza y otros distritos, salvo a Jefe de Gobierno de CABA, donde se dio la polémica elección local desligada de la elección nacional y con un voto electrónico desastroso, imponiéndose la lista de PO-MST.
La lista PTS-Izquierda Socialista ganó nacionalmente por el 70% de los votos versus el 30% de la divisionista de PO-MST con Solano-Ripoll. Lamentablemente la división impulsada por estos partidos impidió que el Frente de Izquierda pudiera dar en forma unitaria la pelea contra los partidos patronales, dedicándose a atacar a nuestra lista con acusaciones mentirosas e infundadas. Las otras listas de izquierda, por fuera del FIT Unidad, como el Nuevo MAS de Manuela Castañeira y Marcelo Ramal de Política Obrera, no pasaron las PASO.
Ahora el Frente de Izquierda va a dar pelea con una lista única frente a los candidatos patronales. Llamamos a las y los luchadores y al resto de la izquierda a que se sumen para dar juntos esta pelea, apoyando a las candidaturas del Frente de Izquierda Unidad que encabeza Bregman. Llamamos a seguir levantando de manera consecuente un programa de fondo como lo hicimos en las PASO, por la ruptura con el FMI, el no pago de la deuda externa, en apoyo a las luchas obreras y populares como en Jujuy y la docencia, en defensa de los derechos de las mujeres, disidencias y de la juventud, contra el saqueo ambiental y en repudio a la represión y el gatillo fácil. Decimos que Milei, Bullrich y Massa son los candidatos del ajuste y el FMI y que por lo tanto la salida es por izquierda, es fortalecer una alternativa obrera y socialista para pelear por imponer un plan económico obrero y popular y un gobierno de la izquierda y de las y los trabajadores.
Los políticos patronales están metidos en sus “estrategias” electorales en vistas a octubre. Están preocupados por ver cómo siguen engañando al pueblo trabajador y a la juventud, especulando sobre quién estará en el ballotage, mientras el pueblo trabajador se hunde en la miseria.
Por nuestra parte, desde Izquierda Socialista y el FIT Unidad llamamos a los trabajadores a enfrentar el nuevo ajustazo que acaba de descargar el gobierno. Denunciamos a la burocracia sindical de la CGT y las CTA que se la pasan apoyando al gobierno, exigiéndoles que convoquen a un paro y plan de lucha nacional. Ponemos toda nuestra militancia y al sindicalismo combativo al servicio de apoyar los reclamos obreros y populares, y para fortalecer a la única lista de izquierda en octubre, postulando nuestro programa obrero y socialista y peleando por más bancas de izquierda. Saludamos a quienes nos acompañaron en esta pelea, convocándolos a que lo sigamos haciendo juntos.
Escribe Guillermo Sánchez Porta
El peronismo con Massa y Grabois como candidatos de Unión por la Patria sufrió la mayor derrota electoral de su historia. Alberto Fernández y Cristina Kirchner ni siquiera pasaron por el búnker, para no quedar pegados a semejante repudio popular. Sin embargo Grabois, Santoro, Kicillof y Massa volvieron a pedir el voto “para frenar a la derecha”. ¿Hay que votar a Massa o fortalecer al Frente de Izquierda?
En el acto que se hizo en el búnker de Unión por la Patria en la madrugada del domingo se repitió lo mismo que dicen los políticos peronistas en cada elección desde el 2015 hasta acá: hay que votar al peronismo “contra la derecha”. Casi ignorando el fuerte repudio social que recibió en estas PASO, que los dejó en tercer lugar con sólo un 27%, Massa y Kicillof llamaron a “defender los derechos, la justicia social, el rol del Estado, contra el ajuste privatizador” y, para eso, habría que votarlos en octubre.
En el 2019 el Frente de Todos con Alberto, Cristina y Massa pidieron el voto para combatir los males de “la derecha de Macri”. Millones los votaron, pero los males sociales en estos cuatro años se agravaron. Es decir, usaron el legítimo repudio que hubo y hay contra el macrismo para hacer más de lo mismo. Lo concreto fue que en cuatro años sólo pueden mostrar una brutal inflación, caída sistemática de los salarios, entrega de los recursos naturales y bienes comunes a las multinacionales y sometimiento al FMI. El discurso “anti FMI” fue para la tribuna, para luego decir que no quedaba otra, que el peronismo se tenía que hacer cargo de los desastres de los gobiernos anteriores, etcétera. Avalaron lo que hizo el gobierno de Macri a pesar de que el endeudamiento por 45.000 millones de dólares no fue para salarios ni para construir ninguna escuela u hospital, sino para la bicicleta financiera. ¿De qué “combate a la derecha” siguen hablando?
Los dirigentes del peronismo “hablan contra la derecha” para encubrir que siguieron gobernando para engordar las ganancias capitalistas. No tomaron ninguna medida contra los monopolios formadores de precios que aumentan los productos básicos todos los días. Y le pagaron al FMI y a los usureros privados de la deuda 25.000 millones de dólares en los últimos años, mientras en el pueblo trabajador crece la pobreza.
Es legítima la preocupación por el crecimiento electoral de Milei o que Patricia Bullrich haya salido segunda. Pero la responsabilidad principal es del propio gobierno peronista. ¿De qué “distribución de la riqueza” hablan cuando aumentó la desigualdad social? ¿Hubo algún castigo a los empresarios mafiosos que remarcan los precios todos los días? ¿Eliminó el gobierno el IVA de la canasta familiar? ¿Hay precios máximos garantizados? ¿Por qué no decretó el aumento de salarios y jubilaciones al valor de la canasta familiar indexado mensualmente? ¿Y la nacionalización de la banca y el comercio exterior para evitar la fuga de capitales? Hizo todo lo contrario. En el caso de los jubilados, por ejemplo, cambió la movilidad jubilatoria a la baja por orden del FMI, lo mismo que hizo ahora devaluando el peso un 22%, un nuevo robo al bolsillo popular, generando más pobreza e indigencia. ¿Para esto los trabajadores deberían votar a Massa?
Desde Izquierda Socialista le seguimos diciendo al pueblo trabajador y a la juventud que el peronismo y sus dirigentes ya no tienen nada que ver con la justicia social, la soberanía política y la independencia económica. Este es el peronismo del ajuste, del FMI, de los Massa y la embajada de Estados Unidos, de la burocracia sindical traidora que no hace nada por los trabajadores. Son ellos los responsables del ascenso de la ultraderecha de Milei y de Bullrich, que crecieron como repudio al gobierno peronista.
A los millones de decepcionados con Massa y Unión por la Patria les decimos que tienen una alternativa para enfrentar los planes de ajuste y sometimiento. Planes que nos llevaron al desastre en todos estos años, ya sea con gobiernos de centroderecha o de los mal llamados “nacionales y populares”. Los llamamos a fortalecer al Frente Izquierda Unidad que siempre estuvo acompañando o encabezando los reclamos populares como en Jujuy, o con la docencia que lucha. Postulamos una salida de fondo, romper con el FMI, dejar de pagar la deuda y empezar a combatir los males sociales, poniendo toda la riqueza del país para terminar con el hambre y la pobreza. Sólo con la lucha de las y los trabajadores, el sindicalismo combativo y la izquierda con el Frente de Izquierda Unidad vamos a enfrentar consecuentemente a todos los políticos patronales que vienen gobernando con más ajuste y dependencia. Luchamos por un gobierno de la izquierda y las y los trabajadores, que aplique un plan económico y social opuesto al de quienes nos vienen gobernando. Para eso llamamos a apoyar al Frente de Izquierda Unidad, no volver a tragarse el sapo con Massa y un peronismo funcional a la derecha.

Escribe José Castillo, candidato a legislador porteño por Izquierda Socialista/FIT Unidad
La inflación de julio fue del 6,3%. En lo que va del año los precios se incrementaron más del 60%. A nivel interanual se ubicaron en el 113,4%. Una vez más, tuvo mucha incidencia el rubro de alimentos y bebidas, en particular por la fuerte alza de panes, cereales, carnes y derivados.
Sube la inflación golpeando brutalmente el bolsillo popular. A esto se le suma que la del corriente mes de agosto se calcula que puede alcanzar entre el 13-14%, lo que se repetiría en septiembre, como consecuencia de las recientes devaluaciones llevadas adelante como exigencia del FMI.
Todo esto va a agravar la situación que hoy vive la clase trabajadora, con salarios incluso en blanco por debajo de la línea de pobreza, y por supuesto una situación mucho peor aún para los trabajadores tercerizados y en negro.
En los días previos a las elecciones, el candidato a presidente y ministro de Economía Sergio Massa empezó a hablar de la posibilidad de otorgar una “suma fija”, para “mejorar” los ingresos de los sectores más atrasados. La última vez que se otorgó algo similar fue en febrero de 2020, y alcanzó apenas a 4.000 pesos. Eso, a valores actuales, implicaría un monto de sólo 22.000 pesos. Muy lejos de poder siquiera acercarse al monto de la canasta familiar, calculado por los trabajadores de ATE Indec en 363.570 pesos.
Es urgente exigir un aumento de emergencia de verdad, para que ningún trabajador gane menos que dicho valor de la canasta familiar. Que, a partir de ahí, ese monto se actualice mensualmente de acuerdo a la inflación. Y que, al mismo tiempo, y desde ese piso básico, se reabran todas las paritarias.
Desde el sindicalismo combativo llamamos a luchar por todo esto, a la vez que denunciamos que es vergonzoso que la CGT y las CTA sigan apoyando al gobierno, dejando pasar el ajuste, sin llamar a ninguna medida nacional de lucha para enfrentar la tremenda carestía de la vida.
Al mismo tiempo, desde el Frente de Izquierda Unidad decimos que el urgente aumento de salarios y jubilaciones, junto a otras medidas como el congelamiento de los precios de la canasta familiar y su control estricto aplicando la Ley de Abastecimiento, son parte de nuestro plan alternativo, obrero y popular, que comienza por dejar de pagar la deuda externa y romper con el FMI para que todos esos recursos vayan a resolver el drama que hoy vive el pueblo trabajador. Esto es lo que nos diferencia de todos los candidatos patronales y sus planteos de ajuste al pueblo trabajador y saqueo permanente de nuestras riquezas.

Escribe José Castillo, candidato a legislador porteño por Izquierda Socialista/FIT Unidad
En los últimos meses muchos usuarios recibieron aumentos de sus boletas de luz y gas con montos que subieron hasta el 600%, absolutamente impagables.
Ahora, en el marco de la nueva devaluación que acaba de ejecutar el gobierno de Alberto, Cristina y Massa, se anunció que “al efecto de no quedar desfasados, ya que los costos están dolarizados”, se prevee una nueva tanda de aumentos en esas boletas. Como siempre, se trata de que nunca pierdan las privatizadas, a costa del bolsillo del pueblo trabajador.
Al mismo tiempo, también se viene la autorización a nuevos incrementos del precio de los combustibles, lo que, como sabemos, luego repercute por el costo del transporte en todos los otros bienes.
La devaluación lanzada esta semana no sólo afecta al bolsillo popular por su efecto inmediato, sino también por todas estas otras medidas que lo acompañan.
Una vez más, frente a la disyuntiva “subsidios o tarifazo”, decimos que la única salida pasa por reestatizar todos los servicios públicos privatizados, así como todas las empresas del rubro gas y petróleo, poniéndolas a funcionar bajo la gestión de sus propios trabajadores y usuarios.