
Escribe Juan Carlos Giordano, diputado nacional electo Izquierda Socialista/FIT Unidad
Este lunes 13 de julio, en la contratapa de Página/12, apareció una nota firmada por Gustavo Campana que recordaba que se cumplían 26 años del fallo emitido por el juez Jorge Ballestero, que determinó que el endeudamiento de la última dictadura militar, entre 1976 y 1982, fue “ilegal, ilegítimo y fraudulento”. El juez encontró 477 ilícitos que documentaron que los préstamos que comprometieron a todo el pueblo sirvieron para solventar “negocios privados” de grandes grupos económicos.
La causa había sido iniciada por una denuncia de Alejandro Olmos en 1982 y dio fruto 18 años después. Olmos denunció esa deuda “fabricada” por la dictadura genocida.
La investigación determinó que endeudaron a la Argentina a través de las empresas estatales. Los organismos conseguían dólares que no utilizaban y el Banco Central se encargaba de hacer llegar esos billetes a las empresas privadas. La nota destaca que “Los grandes beneficiarios fueron los 70 grupos económicos que fueron rescatados por la estatización de la deuda externa privada: Fortabat, Bunge & Born, Bridas, Bulgheroni, Pérez Companc, Techint, Soldati, Alpargatas, Grupo Macri y Pescarmona. Contrajeron deuda privada, que más tarde fue estatizada con seguros de cambio del Banco Central que presidía Cavallo”.
“La deuda externa ha resultado groseramente incrementada a partir de 1976 mediante la instrumentación de una política económica vulgar y agraviante, que puso de rodillas al país, sin que hubiera registros contables”, decía Ballestero en su dictamen. Mientras tanto, el paso del tiempo se encargó de indultar a los responsables y los delitos prescribieron. Ballestero envió entonces las actuaciones al Congreso Nacional y pidió que se constituyera en tribunal para determinar la responsabilidad política. Algo que nunca ocurrió.
La nota termina diciendo: “Olmos, periodista y militante peronista, murió el 24 de abril de 2000, tres meses antes de la sentencia tardía. Las condenas prescribieron, pero la deuda, que hoy supera los 450 mil millones de dólares, la sigue pagando el pueblo argentino”. Agregamos nosotros que esto ocurre por culpa de todos los gobiernos capitalistas, radicales, peronistas de distintos colores, macristas y ultraderechistas. Solo la izquierda lucha por desconocerla.

Escribe Juan Carlos Giordano, diputado nacional electo Izquierda Socialista/FIT Unidad
Máximo Kirchner está de recorrida electoral. En un acto realizado en Carmen de Areco el pasado 9 de julio, Día de la Independencia Nacional, reconoció que la nefasta política del gobierno anterior fue el caldo de cultivo para el ascenso de Milei. Señaló como “uno de los errores del gobierno de Alberto Fernández” el acuerdo con el FMI. “El acuerdo con el FMI quebró la relación del peronismo con la sociedad. Así fue y así llegó Milei” (Página/12, 10/7). ¿Pero fue solo de Alberto el “error”? ¿Cristina no era la vicepresidenta?
Máximo seguramente contestaría que él y su madre se opusieron a ese acuerdo. Él mismo renunció a su cargo como jefe del bloque del kirchnerismo en Diputados. ¿Pero qué proponían a cambio Máximo y Cristina? ¿Acaso desconocer el endeudamiento de Macri con el FMI por 45 mil millones de dólares? ¿Dejar de pagar esa deuda usurera? No. Lo que proponía Máximo era “negociar distinto con el FMI”, con “mejor muñeca”, como si pudiera existir un FMI bueno al que se le pudiera sacar alguna ventaja en una reunión.
La prueba de lo que estamos diciendo es lo que propone Máximo ahora. Dice que hace falta llegar a un acuerdo político entre quienes podrían ganarle a Milei sobre qué hacer con la deuda en un futuro gobierno. ¿Desconocerla? ¿Dejar de pagar? Otra vez, no. Máximo propone acordar previamente cómo generar los fondos para pagarla. Otra desilusión, igual que la del gobierno anterior que llevó al ascenso de la ultraderecha.
El 27 y 28 de julio vendrá a la Argentina la titular del FMI, Kristalina Georgieva. Izquierda Socialista le propuso al resto del Frente de Izquierda realizar un repudio en común. ¡Fuera el FMI de la Argentina! ¡Fuera los yanquis de América Latina!
Foto de portada: Milei desmanteló el reactor Carem y lo entregó a la empresa extranjera Meitner Energy
Escribe Rodolfo Sánchez, doctor en Física, CNEA-Conicet y dirigente de Izquierda Socialista/FIT Unidad de Bariloche
Javier Milei ataca al sistema de ciencia y técnica construido durante casi 80 años. Lo hace con recortes presupuestarios, despidos masivos y la entrega de avances científicos a Estados Unidos y las multinacionales. Ahora busca desmantelar la CNEA, donde ya fueron desvinculados 500 trabajadores y trabajadoras.
La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) fue creada en 1950 con el objetivo de investigar y desarrollar los usos pacíficos de la tecnología nuclear. En 1955, el Instituto Balseiro comenzó a formar profesionales y, en 1958, Argentina construyó el primer reactor nuclear experimental de América Latina. De allí surgieron empresas tecnológicas como Investigación Aplicada (Invap), una empresa de tecnología y diseño de sistemas complejos creada en los años ‘70 por un grupo de científicos del Centro Atómico Bariloche y reconocida a nivel mundial por fabricar satélites, reactores nucleares, radares y equipamiento médico. Con el desarrollo de la CNEA, en 1984 Argentina pasó a ser el séptimo país del mundo capaz de producir uranio enriquecido.
El ataque y el achique de la CNEA comenzaron con el gobierno peronista de Carlos Menem, que la fue desguazando en varias empresas, como Nucleoeléctrica Argentina (NASA), que opera las tres centrales nucleares del país; Conuar, que fabrica los combustibles nucleares; Dioxitek S.A., que utiliza el uranio para usos médicos e industriales; FAE, Fábrica de Aleaciones Especiales orientada a la industria nuclear y aeroespacial; y ENSI, hoy Empresa Neuquina, que administra la planta de producción de agua pesada en Arroyito.
¿Cómo la desmantelan ahora?
Desde el comienzo del gobierno ultraderechista de Javier Milei, los salarios en ciencia y tecnología perdieron un 50% de su poder adquisitivo, dejando a las y los contratados y a las categorías más bajas en la línea de pobreza. En 2026, el presupuesto del organismo es un 58% inferior, en términos reales, al ejecutado en 2023. Durante la actual gestión libertaria se perdieron cientos de puestos de trabajo, entre ellos los de muchos profesionales altamente formados, que fueron rápidamente captados por empresas internacionales del rubro.
Al comienzo del gobierno de Milei, la CNEA tenía tres proyectos principales, el RA-10, el CeArP y el Carem. Los tres podían terminarse durante esta gestión, pero Milei los desfinanció para entregárselos a los privados.
¿Cuáles son estos tres proyectos? El RA-10 es un reactor de investigación y producción de radioisótopos aplicados a la industria y a la medicina nuclear. El gobierno ya está hablando de entregar en concesión a privados la producción y comercialización que comenzará en 2027.
El Centro Argentino de Protonterapia (CeArP) ya está habilitado para ponerse en marcha y brindar tratamientos contra tumores y cánceres. El gobierno también está buscando inversores privados para asociarlos y permitirles hacer negocios.
Finalmente, el tercer y principal proyecto de la CNEA era el Carem, el primer reactor nuclear modular destinado a la producción de electricidad, que sirve para aumentar la participación de la energía nuclear en la matriz energética del país. Es una usina que puede instalarse en cualquier punto del país para proveer electricidad. Es un invento reconocido como único en el mundo.
Fue construido en un 80% y solo falta una inversión final de 300 millones de dólares. Sin embargo, Milei decidió desmantelarlo, vaciarlo y entregárselo a la empresa Meitner Energy, de capitales yanquis y desconocida en el área nuclear.
Tan brutal es la entrega del gobierno que, el pasado 2 de julio, el ministro de Economía Luis Caputo, junto con Ramos Nápoli, su secretario de Asuntos Nucleares, y el CEO de Meitner Energy, anunciaron la “inversión” de 1.200 millones de dólares, con los beneficios del Super RIGI, para construir el reactor ACR-300, que es una copia del Carem, en un predio de la propia CNEA. Presionan y despiden a especialistas de la CNEA, mientras que a otros los obligan a renunciar e irse a Meitner Energy.
Los libertarios copan los cargos jerárquicos
El copamiento de la cúpula de la CNEA por personajes saqueadores está en marcha a toda velocidad. Por eso, el gobierno coorganiza con la Embajada de Estados Unidos congresos de cooperación nuclear (First) y nombra a verdaderos topos destructores para garantizar la entrega.
Designó a libertarios que no tienen ningún conocimiento especializado. Nombró al contador José Ignacio Bruera como gerente de Área de Coordinación Operativa y Administrativa; al bachiller y exasesor de Adorni Felipe Randle como gerente de Área de Articulación Institucional; a la instructora de yoga Gisela Mangone como gerenta de Recursos Humanos; y a Santiago Vieyra, exdirector de La Derecha Diario en Córdoba, en la Gerencia de Aplicaciones Nucleares a la Salud.
Por eso afirmamos que, con la entrega de las áreas estratégicas de la energía nuclear a sus amigos financistas privados y extranjeros, se está destruyendo lo construido por los argentinos con mucho esfuerzo durante los últimos 76 años.
Defendemos a la CNEA como empresa estatal, luchamos por la reincorporación de las y los despedidos y exigimos que las y los propios trabajadores y científicos determinemos qué proyectos necesita nuestro país y elijamos a los funcionarios que conducen la empresa.
Escribe Rodolfo Sánchez, doctor en Física, CNEA-Conicet y dirigente de Izquierda Socialista/FIT Unidad de Bariloche
En estas últimas semanas la lucha por la defensa de la CNEA pasa por la reincorporación de los 60 despedidos y la renovación del contrato a las y los 300 trabajadores que están sin renovar su contrato trimestral desde el 30 de junio. En el propio Instituto Balseiro ya renunciaron 70 profesores que luego los vemos trabajando en empresas internacionales en Brasil o Chile, por cuestiones salariales. El despido de los 60 generó inmediatamente reacciones de repudio por parte del personal en las diferentes sedes de todo el país. Lejos de recibir a los delegados el presidente de CNEA, el libertario Martín Porro, llamó a la Gendarmería y se produjo una situación violenta de mucha tensión, a tal punto que tuvo que ser evacuado y protegido por un cordón de gendarmes pertrechados que lo sacó del lugar. Desde esos despidos los más de 3000 trabajadores de la CNEA estamos de asamblea y movilización permanente hasta la reincorporación de los 60 desvinculados. Entre los despedidos y los contratos no renovados hay ingenieros, técnicos y algunos de los administrativos son licenciados en comercio internacional que se hacían cargo de compras y certificados de productos muy específicos con trámites aduaneros complejos; incluso cesantearon a una microscopista que cobraba 680.000 pesos que es la única que maneja un microscopio que permite certificar las normas ISO 9001 que la industria requiere para el producto en forma permanente.
Para exigir la reincorporación y en defensa de la CNEA se han realizado varias acciones en Buenos Aires como el gran encuentro unitario realizado en el predio de Constituyentes. En Bariloche salimos a manifestar a la calle casi diariamente con diferentes actividades, donde recibimos el apoyo masivo y alentador de cientos de automovilistas y transeúntes. Falta que los distintos gremios, las CTA y la CGT, se involucren con medidas de lucha más contundentes y coordinadas para que podamos derrotar esta política destructiva de la ciencia y la tecnología nacional.