Haedo
Jueves 4 de junio a las 10
Con Rubén “Pollo” Sobrero, secretario general Unión Ferroviaria Oeste y dirigente de Izquierda Socialista/ FIT Unidad.
Constitución 218
La Plata
Viernes 5 a las 18
Con Mónica Schlotthauer
Calle 61 N° 508 (e/5 y 6) - La Plata
La Matanza
Sábado 6 a las 15.30
Con Juan Carlos “Gringo” Giordano, diputado nacional electo Izquierda Socialista/FIT Unidad.
Entre Ríos 3293, San Justo
Juventud- CABA
Lunes 8 a las 19
Con José Castillo, economista y Mercedes de Mendieta, diputada nacional electa por Izquierda Socialista/FIT Unidad
Facultad de Ciencias Sociales, UBA,
Santiago del Estero 1029, Aula HU402
Lomas de Zamora
Martes 9 a las 17.30
Con Mónica Schlotthauer, delegada ferroviaria y diputada bonaerense Izquierda Socialista/ FIT Unidad.
Facultad de Sociales, UNLZ, aula a confirmar
Merlo
Sábado 20 a las 15
Con Rubén “Pollo” Sobrero
Esquina Solanet y Güemes, Merlo lado norte (a dos cuadras de la estación)
Moreno
Sábado 20 a las 16
Con Mónica Schlotthauer
Calle Pedro de Somellera y Murillo.
Barrio máximo, Cuartel V
El miércoles 27 de mayo se realizó finalmente la reunión de la mesa nacional del Frente de Izquierda Unidad, algo que durante largas semanas no se había logrado. Nuestro partido Izquierda Socialista (IS) la solicitó por escrito proponiendo “intercambiar sobre dos puntos: 1) la propuesta de las compañeras y compañeros de la dirección del PTS que se está difundiendo públicamente sobre la construcción de un “Movimiento por un Partido de la Nueva Clase Trabajadora” y que hasta ahora no ha sido traída por el PTS a esta mesa y 2) la rebelión obrera y popular en Bolivia y que medidas de solidaridad podemos organizar” (ver izquierdasocialista.org).
La propuesta era para lograr hacer un intercambio clarificador de las propuestas de los cuatro partidos integrantes del FIT-U buscando el consenso unitario para salir a intervenir en la nueva situación que se ha abierto con el impacto extraordinario que está teniendo la compañera Myrian Bregman en el movimiento de masas. Se trata de una incipiente simpatía de millones en la figura de Myriam Bregman como representante de la izquierda nucleada en el FIT-U, que lleva dando pelea política y en las luchas desde hace 15 años. Un hecho altamente positivo.
En ese marco, IS fue a la reunión de la mesa nacional llevando propuestas unitarias para sumar a quienes expresan su simpatía por Bregman y el conjunto del FIT-U. En concreto, impulsar comités del FIT-U en apoyo a su figura, al Frente de Izquierda y por un gobierno de la izquierda y de las y los trabajadores. Comités para hacerlos en forma unitaria entre los cuatro partidos y quienes simpaticen, sean organizaciones o luchadoras y luchadores independientes. Esos comités unitarios del FIT-U encabezados por el apoyo a Myriam Bregman actuarían impulsando las luchas nacionales y podrían llevar al movimiento de masas el apoyo a luchas internacionales como las de Bolivia o Palestina. Al mismo tiempo, planteamos estar abiertos a planificar el debate en esos comités unitarios de todas las iniciativas programáticas o de acción que pudieran ir surgiendo.
Lamentablemente la reunión terminó sin que se lograra un acuerdo para impulsar dichos comités unitarios. Esto se debió a que la dirección del PTS puso como condición para integrar los comités, que cada partido (IS, PO y MST) tenía que adherir explícitamente a su propuesta de “construcción de un Movimiento por un Partido de la nueva clase trabajadora”.
Se solicitó al PTS que explicitara en qué consistía ese proyecto de partido, qué papel jugarían los partidos actuales del FIT-U, si deberían disolverse en un futuro en un partido único o si debido a ello el FIT-U dejaría de existir. A nuestro entender no hubo ninguna clarificación, ni oral ni tampoco existe por escrito. Por ahora, sigue quedando la impresión que se trata de un proyecto partidario para sumar para el PTS, contrapuesto al FIT-U.
En los hechos esto es así, porque la dirección del PTS pone como condición inmediata para integrar los comités de apoyo a Myriam Bregman, la adhesión a su política de “construir un partido de trabajadores”. Pero Bregman no solo es dirigente del PTS, es una figura que IS y todos los demás partidos y grupos que adhieren al FIT-U respetamos y apoyamos La ubicación de Bregman fortalece a toda la izquierda revolucionaria. Su prestigio, muy bien ganado, es parte de los triunfos y progresos de la pelea política y en las luchas que venimos dando desde el FIT-U a lo largo de sus largos años de existencia.
Consideramos que contraponer un posible futuro partido de trabajadores con el actual FIT-U es un enfoque equivocado y que divide. Desde IS no acordamos, por ahora, con la idea de lanzarse a construir un indefinido partido amplio de trabajadores. Porque no vemos aún condiciones para ello. Los socialistas revolucionarios siempre consideramos implementar la táctica de un PT, o sea un partido amplio de independencia de clase, cuando se dan dos condiciones: la combinación de que surjan corrientes obreras o sindicatos combativos independientes de la burguesía, más o menos masivas, en nuestro caso serían fuertes corrientes que rompieran con el peronismo. La segunda condición es que exista una fuerte debilidad o casi inexistencia de partidos revolucionarios. Sobre esa base, por ejemplo, León Trotsky lanzó esa propuesta en los años 30 en los Estados Unidos que no llegó a concretarse. Más cercano y conocido fue la fundación del PT de Brasil, en los ‘80, basado en el ascenso de masivos y nuevos sindicatos combativos como los metalúrgicos del ABC de San Pablo, del cual la mayor parte de las corrientes del trotskismo fueron parte.
Por ahora, en el país no existen esas dos condiciones; ni hay corrientes obreras independientes que rompan con el peronismo, ni la izquierda trotskista es marginal. Por el contrario, existe una izquierda trotskista muy fuerte que se nuclea en el FIT-U y que empieza a impactar en millones con la figura de Myriam Bregman. Es una simpatía que todavía no asegura que se traslade a votos ni a una adhesión consciente al programa revolucionario del FIT-U (ver FRENTE DE IZQUIERDA Y DE TRABAJADORES “UNIDAD” ACTA ACUERDO PROGRAMÁTICA), pero todos valoramos como el inicio de un cambio histórico en el país.
Por esas razones no vemos por ahora impulsar un nuevo y aún incierto partido de las y los trabajadores. Lo que sí consideramos es que hay que utilizar y potenciar más la gran conquista que es el FIT-U, valorado por la vanguardia luchadora, integre o no nuestros partidos, como un logro inmenso de la unidad de la izquierda, que nunca ha sido fácil lograr y lo logramos. Lamentablemente, escuchamos en la reunión que el PTS ha comenzado a desvalorizar esta conquista, diciendo que el “FIT-U quedó atrás” ante lo nuevo, que sería la simpatía de masas con Bregman, que “solo es un frente electoral” y que se “necesita otra cosa”. Primero, no es solo un frente electoral, es una alianza política de partidos revolucionarios, inédita en el mundo, que tiene un programa obrero y socialista. Segundo, el avance del FIT-U en sus presentaciones electorales no es una cosa menor. Por el contrario, en las elecciones el FIT-U se postuló dando una enorme lucha política contra los partidos patronales y sus sucesivos gobiernos desde el 2011 llegando más ampliamente a millones con nuestro programa hacia un gobierno de las y los trabajadores. Y tercero y fundamental, el FIT-U, sus diputadas y diputados, partidos, agrupaciones, dirigentes sindicales, piqueteros y juveniles son los que batallan en las huelgas, en las marchas universitarias, de la salud, con las y los jubilados y enfrentado a la burocracia sindical. Están allí de muestra la Multicolor La Matanza que encabeza el FIT-U, que recuperó la seccional; desde hace años dirigimos ATEN Capital en Neuquén; Ademys en CABA; UEPC-Capital de Córdoba, entre otras; la seccional ferroviaria combativa Haedo que encabeza el “Pollo” Sobrero; el Sutna y la lucha por FATE, y son miembros del FIT-U los que vienen dirigiendo la heroica y triunfante lucha del Hospital Garrahan. Desde ya que IS siempre reclama que el FIT-Unidad actúe más unido en las luchas sindicales, estudiantiles y populares. Pero esas diferencias de criterio no invalida ni pone en cuestión al FIT-U. En todo caso se trata de mejorarlo en común. Si este tercer aspecto cuesta mucho y hay períodos largos de silencio y parálisis ha sido justamente por ciertas divisiones que se provoca al interior del frente que siempre combatimos. En especial de parte de la dirección del PTS, cosa muy sentida por las y los luchadores, qué con su divisionismo y autoproclamación ignora, por ejemplo, la coordinación del Plenario Nacional del Sindical Combativo, le adjudica insólita y falsamente “no haber pasado la prueba con la reforma laboral”, cuando la traición fue de la burocracia sindical de la CGT, y trata injustamente a las nuevas y nuevos dirigentes sindicales combativos de que imponen “prácticas burocráticas”.
También, y no menos importante, el FIT-U ha actuado unitariamente en hechos y acciones internacionales, por ejemplo, en el apoyo a la Flotilla Global Sumud y la denuncia del sionismo y el estado genocida de Israel. Y las agresiones imperialistas de Trump, como recientemente ocurrió con la agresión a Venezuela e Irán.
Como es sabido también tenemos diferencias al interior del FIT-U que se debaten abiertamente como es tradición entre la izquierda trotskista sin que esto impida llevar adelante los acuerdos en el marco del programa común que nos unifica.
Pero volvamos a la cuestión en debate e inmediata: cómo aprovechamos lo nuevo, reflejado en la gran ubicación de Bregman, para hacer crecer la alternativa política revolucionaria y de independencia de clase que es el FIT Unidad frente al gobierno de ultraderecha de Milei y frente a alternativas burguesas de los dirigentes del peronismo. Nosotros discrepamos, junto a otras y otros compañeros del FIT-U, con que el eje sea salir a crear un movimiento por un PT, aunque respetamos que el PTS haga su experiencia y tenga ese proyecto de construcción. Están en su derecho. Somos cuatro partidos distintos, cada uno con sus respectivas tácticas y estrategias. Pero lo equivocado es contraponerlo al FIT-U, negándose a impulsar e integrar comités unitarios de apoyo a Myriam Bregman si no se adopta la propuesta del PTS. Estas actitudes divisionistas son preocupantes y vienen del antecedente de haber dividido al Frente en el acto del 1° de Mayo. Nos debilitan esas divisiones ante el gobierno, la burguesía y la burocracia sindical. Debilita también a la misma Myriam Bregman, que debería ser un factor de unidad y no de divisiones entre nosotros.
Reiteramos la propuesta que llevamos a la reunión de la mesa nacional, de lanzar como FIT-Unidad comités de apoyo a Myriam Bregman y por un gobierno de la izquierda y de las y los trabajadores. Salgamos unidos PTS, PO, IS y el MST con esa tarea. Impulsando esos comités en todo el país para reafirmar que la izquierda quiere y puede gobernar. Miles de comités abiertos a todas y todos aquellos que se quieran sumar, en cada ciudad, barrio, gremio, lugar de trabajo o estudio, serían una fuerza de lucha y política inmensa. Se potenciaría la compañera Bregman, el FIT-U, cada uno de sus partidos y todas y todos sus dirigentes y militantes. Se podrían organizar a miles y miles de personas para debatir propuestas y también para volcarnos unitariamente a las luchas obreras, juveniles, barriales y populares.
Mientras sigue el debate, Izquierda Socialista impulsará esos comités de apoyo a Myrian Bregman, al FIT-U y por un gobierno de la izquierda y de las y los trabajadores.
Comité Ejecutivo de Izquierda Socialista (IS)
30 de mayo 2026
El país se conmocionó ante el femicidio de Agostina Vega. La inacción del gobierno y de la justicia cordobesa, junto con las repudiables declaraciones de los funcionarios del gobierno de Javier Milei (que directamente niegan la existencia de femicidios) hicieron crecer la indignación. La respuesta fueron las masivas marchas que, en un nuevo aniversario del #NiUnaMenos, recorrieron el país.
Las multitudes, los cánticos cada vez más fuertes y el documento común leído en las movilizaciones dejaron claro el sentido de la jornada: fue una gran movilización política contra Milei, su política machista y misógina, contra los gobernadores cómplices, el ajuste, la entrega al FMI y la subordinación del gobierno al imperialismo de Donald Trump y al genocidio sionista.
Es una realidad que no se puede esconder. Esta vez fue frente al hecho desgarrador del femicidio de una adolescente de 14 años. Hace pocas semanas fue la Marcha Federal Universitaria. Luego, con las pibas y pibes que tomaron el Nacional Buenos Aires y el Pellegrini. También se expresa en los obreros de FATE, que continúan con su resistencia y llaman a marchar unitariamente el próximo miércoles 10. Es el camino de la lucha y la resistencia, que hay que fortalecer y masificar.
En contraste con todo esto, Milei y sus ministros tratan de usar a su favor un par de encuestas que dirían que “dejó de caer” su imagen, que la inflación de abril dio unos puntitos menos que la de marzo y que se encuentran en la breve coyuntura en la que entran los dólares de la cosecha. Dicen que, “ahora sí”, la economía arrancó. Lo hacen ante auditorios de grandes empresarios y multinacionales que los aplauden por los privilegios que recibieron y por los nuevos que les prometen.
Nada de esto coincide con la realidad que vive el pueblo trabajador, que sigue con salarios y jubilaciones pulverizadas, desocupación creciente, decenas de miles de personas sobreexplotadas recurriendo a las plataformas de aplicaciones, viajando como ganado y con deudas que no pueden pagar.
Por más que el gobierno ultraderechista quiera mostrarse “fortalecido”, no puede esconder su propia crisis. Manuel Adorni sigue sin presentar su declaración jurada. Patricia Bullrich, haciendo gala de su oportunismo, trata de diferenciarse de Milei para postularse como eventual abanderada del proyecto de ultraderecha. Por eso surgen rumores de coqueteos con Mauricio Macri. Mientras tanto, sigue la furiosa interna entre Karina Milei y Santiago Caputo, con denuncias cruzadas de ambos lados.
Del lado del peronismo, llamó la atención el planteo del senador José Mayans, jefe de la bancada de Unión por la Patria, quien afirmó que había que “buscar esquemas de coincidencias con Myriam Bregman”. ¿A qué se refiere Mayans? Si se tratara de buscar unidad para enfrentar la motosierra y el superajuste, los dirigentes peronistas deberían plantearle a la CGT que declare un paro y un plan de lucha, rompiendo el vergonzoso pacto que mantuvo durante prácticamente todo el gobierno de Milei.
¿Acaso el peronismo plantea dejar de pagar la deuda externa o romper con el FMI? Ni siquiera garantiza dar marcha atrás con el RIGI o la reforma laboral. Desde la reunión de Cristina Fernández de Kirchner con Miguel Ángel Pichetto hasta la de Axel Kicillof con el ex PRO Emilio Monzó o los gobernadores radicales, solo buscan canalizar electoralmente la bronca contra Milei para alcanzar otro gobierno patronal más. Uno que, tal como confesó la semana pasada Aníbal Fernández, “no va a modificar nada” de lo que hizo Milei.
Nosotros, en cambio, desde Izquierda Socialista y el Frente de Izquierda Unidad, estamos claramente parados en otra vereda. Nuestro planteo es clarísimo: ¡Milei no va más! La izquierda puede y tiene que gobernar.
Desde ahí afirmamos que sólo el FIT Unidad tiene un programa obrero y popular que puede resolver las necesidades más urgentes: salarios y jubilaciones dignas, empleo genuino y plata para salud, educación y vivienda. Solo el Frente de Izquierda Unidad está, sin fisuras, con el movimiento de mujeres y disidencias, apoyando y siendo parte del movimiento de #NiUnaMenos y de todas y cada una de las reivindicaciones feministas.
Ese es el motivo por el que se verifica un crecimiento de la simpatía hacia la figura de Myriam Bregman y el FIT Unidad, a quienes se les reconoce estar en todas las luchas, ser opositores irreconciliables de la ultraderecha de Milei y, a la vez, tener un programa alternativo a la motosierra y a los ya fracasados partidos patronales opositores.
Tenemos un gran desafío y, a la vez, una gran responsabilidad. Por eso te invitamos a participar y ayudar a construir comités unitarios en apoyo a Myriam Bregman, para fortalecer al FIT Unidad y pelear por un gobierno de la izquierda y la clase trabajadora. Desde Izquierda Socialista te invitamos a ser parte de ellos y a ayudarnos a ponerlos en pie.

Escribe José Castillo
Mientras Javier Milei sigue rebajando o directamente eliminando impuestos para las grandes empresas, el FMI exige aumentarlos para el pueblo trabajador. Piden subir el monto del monotributo y extender el alcance del impuesto a las ganancias sobre los salarios.
La estructura tributaria argentina es terriblemente regresiva: desde siempre pagan más los sectores populares que los ricos y las grandes empresas. El impuesto que más impacto tiene y que más recauda es el IVA, que pega de lleno sobre el consumo popular, encareciendo en un 21% cada artículo de primera necesidad que se compra.
Encima, un sector de la clase trabajadora es alcanzado por un impuesto a “las ganancias” que, haciendo caso omiso de que el salario no es ganancia, descuenta un monto mensual a todo aquel que tiene un ingreso apenas un poco por encima de la canasta familiar.
Del otro lado, las grandes empresas tienen montones de mecanismos para evadir o reducir al mínimo sus impuestos, ya sea el impuesto a las ganancias de las empresas o el impuesto a la riqueza, conocido como “bienes personales”. Ni que hablar cuando ampliamos el panorama a los impuestos provinciales: cualquier persona debe pagar altos montos en concepto de impuesto inmobiliario por su vivienda, mientras los ricos abonan monedas por los campos que poseen o los inmuebles en los que construyeron sus empresas.
El gobierno de Milei profundizó todo esto. Casi todos los meses anuncia nuevos privilegios impositivos para los ricos: los exime de pagar contribuciones a los bienes de lujo, reduce las alícuotas de ganancias, como sucedió con el RIGI y como ahora quiere ampliar con el Super RIGI, y anuncia nuevas reducciones de retenciones a los pulpos exportadores. Ni que hablar de la reforma laboral esclavista, que exime o reduce aportes patronales e indemnizaciones por despido.
Las nuevas exigencias del FMI
El Fondo Monetario es insaciable. Ya no le basta con el feroz ajuste exigido y cumplido por el gobierno de Milei. Ahora va por más. En su último informe, el mismo en el que aprueba las cuentas de Argentina del último año, agrega un largo listado de nuevas exigencias. Allí incluye continuar con la baja del gasto público, pero además suma dos reformas que llama “estructurales”: la jubilatoria y la fiscal.
Sobre la reforma jubilatoria, su planteo es que se ponga en marcha antes del fin del mandato de Milei, es decir, a más tardar el año próximo. Incluye aumento de la edad jubilatoria, una reducción aún mayor de los haberes y la eliminación de regímenes especiales, como el docente, todo en el camino de una privatización del sistema, como ya conocimos en el pasado con las tristemente célebres AFJP.
El otro tema es la reforma fiscal. El FMI busca que el gobierno recaude más para garantizar los pagos de deuda. No dice una palabra sobre todos los impuestos que se dejarán de cobrar por exenciones a las empresas o a los multimillonarios, tal como citamos más arriba. Su planteo es aumentar la presión impositiva sobre el pueblo trabajador.
Para eso, plantea que se debe “ampliar la base” del impuesto a las ganancias. Traducido: que cada vez más trabajadoras y trabajadores sean alcanzados por ese impuesto, que se cobra con descuentos mensuales sobre el salario.
Por otro lado, exige incrementar el monotributo hasta que se iguale con el “régimen general”. En concreto, esto significa un aumento astronómico de lo que millones pagan mensualmente por estar tercerizados. Será un hachazo a los ya paupérrimos ingresos de las grandes mayorías.
¿Cuál es la salida frente a la motosierra permanente?
Desde Izquierda Socialista y el Frente de Izquierda Unidad lo dijimos una y mil veces: la deuda externa es impagable. Por eso, el ajuste para cumplir con los vencimientos se torna, indefectiblemente, infinito. No hay salida si no dejamos, de una vez por todas, de pagar esta deuda ilegal, inmoral, ilegítima y fraudulenta, que nos viene desangrando desde hace décadas. Y tampoco habrá salida si no rompemos con “la policía del endeudamiento”: el Fondo Monetario Internacional.
A su vez, estas nuevas exigencias del Fondo sacaron a la luz la injusticia absoluta del sistema impositivo argentino, que tanto Milei como el FMI quieren profundizar todavía más. Hay que hacer exactamente lo contrario: eliminar el IVA a todos los productos de la canasta familiar y terminar con el infame impuesto al salario, reemplazándolos por fuertes impuestos a los ricos y a las superganancias.
A la vez, hay que derogar el RIGI y oponerse al Super RIGI. De esta manera, los recursos que se obtengan tanto de la suspensión de los pagos de deuda como del cobro de estos impuestos a los ricos y las grandes empresas podrán ser destinados a resolver las necesidades populares más urgentes.

Escribe José Castillo
El gobierno ultraderechista de Javier Milei profundiza el ajuste quitándoles hasta lo último a quienes más lo necesitan. Algunas veces, incluso, son montos menores en términos presupuestarios, pero implican mazazos para la vida cotidiana de los sectores más necesitados y empobrecidos.
Lo ilustraremos con dos ejemplos, ambos de estos últimos días. Primero: se votó en el Congreso, a iniciativa del gobierno y, como siempre, con la complicidad de sus “aliados”, la derogación de la categoría de “zona fría” para importantes regiones del país.
Expliquemos de qué se trata: son áreas que, por tener climas más rigurosos en invierno, necesitan consumir más gas. Al ser ubicadas como “zonas frías”, sus pobladores recibían un subsidio en sus boletas que les permitía no tener que pagar montos astronómicos.
Eso fue lo que se derogó para casi todo el país, con excepción de la Patagonia. Un mazazo al bolsillo de centenares de miles de familias, que lo sentirán cuando reciban sus boletas de gas en los próximos meses.
El gobierno de Milei también avanzó quitándoles el subsidio a las empresas de transporte de larga distancia, que permitía a las personas con discapacidad viajar gratuitamente. En muchísimos casos, se trata de personas que, desde el interior, deben viajar a las grandes ciudades para realizar tratamientos médicos.
Por su condición, en la mayoría de los casos deben viajar acompañadas. Quitarles el subsidio implica poner a muchas de ellas ante la realidad de ya no poder viajar, con todas las consecuencias que eso trae.
El gobierno dice que “no sacó la gratuidad de los pasajes, sino que ahora quedan a discreción de las empresas de transporte”. ¿Qué nos parece que van a hacer esas empresas? La medida no solo es cruel, sino que está acompañada de un cinismo extremo en su argumentación.
Esto es el gobierno de La Libertad Avanza: un constante lanzamiento de políticas de privilegio a favor de los ricos y las grandes empresas, mientras ejecuta una crueldad suprema sobre el pueblo trabajador. Razón de más para volver a decir que Milei no va más.