Jun 25, 2024 Last Updated 4:28 PM, Jun 25, 2024

Escribe José Castillo, dirigente nacional de Izquierda Socialista/FIT Unidad

Milei se reunió con sus pares, los jefes ultraderechistas del planeta. Hizo un discurso repleto de insultos, que generó una crisis diplomática. Y, por si fuera poco, llevó a su secretario de Culto que pidió volver a los valores españoles de la época de la inquisición. Vergüenza ajena.

Las barbaridades del presidente ultraderechista Javier Milei se superaron a sí mismas, lo que ya es mucho decir. Repasemos: arrancó con su viaje a Estados Unidos para ser nombrado “embajador de la luz” por la ultrarreaccionaria secta religiosa Jabad Luvabitch (la misma cuyo accionar fue retratada en la serie “poco ortodoxa”). Paseó por Israel para abrazarse con el carnicero Netanyahu. Concurrió al Foro de Davos, donde se despachó con un discurso anticomunista paranoico al mejor estilo del macartismo durante la guerra fría. Luego volvió a Estados Unidos, ahora para participar en una reunión de la ultraderecha yanqui (Cpac), donde repitió su discurso ultrarreaccionario. En el medio se juntó con Elon Musk y obtuvo un abrazo “de compromiso” de Donald Trump. A esto debemos agregarle el papelón con los chinos, donde el gobierno argentino, buscando sobreactuar sumisión al imperialismo yanqui con la visita de la generala Laura Richardson, se empantanó en una crisis diplomática (olvidando que China es un imperialismo al que le debemos varios miles de millones de dólares y es el principal comprador de soja) que trató de ser resuelta por la canciller Diana Mondino, sólo para empeorarla al afirmar que no podía asegurar que hubiera militares en la base de investigación del espacio profundo en Neuquén porque “los chinos son todos iguales”.

Ahora, realizando un viaje supuestamente “privado” pero gastando casi medio millón de dólares de fondos públicos, Milei fue a postularse como el líder de la actual “ultraderecha” mundial.

La “internacional” de la ultraderecha

Una cumbre de neonazis, xenófobos, misóginos y homofóbicos se dio cita en el Palacio Vistalegre, en las afueras de Madrid para la Viva24. No faltaba nadie. Repasemos: estaba el dueño de casa Santiago Abascal, de Vox, que reivindica el franquismo y sus crímenes; Marine Le Pen, la ultraderechista francesa, del Frente Nacional, partido que niega el genocidio de los nazis, reivindica la república colaboracionista de Vichy y ha llegado a contraponer a Juana de Arco contra la revolución francesa; José Antonio Kast, el chileno que admira y elogia la dictadura de Pinochet y la italiana Georgia Meloni, del partido descendiente directo de los fascistas de Mussolini. Mandaron mensajes grabados el mandatario ultraderechista de Hungría, Viktor Orban, y ex primer ministro de Polonia, Mateusz Morawiecki ; No podían faltar, por supuesto, los representantes de Trump y Netanyahu. Así estuvieron e hicieron uso de la palabra Roger Severino, vicepresidente de la Heritage Foundation que pronosticó el triunfo del candidato republicano en las próximas elecciones yanquis, y Amichai Chikli, ministro del estado sionista para la “diáspora”.

Milei realizó un discurso más largo que el del propio Abascal. El líder de La Libertad Avanza se jactó de haber sumido al pueblo trabajador argentino en el hambre y la miseria, mientras los 15.000 ultraderechistas presentes lo ovacionaban: “Ya estamos a cinco meses de que asumí y estamos cumpliendo a rajatabla la promesa que le hicimos a los argentinos…hemos hecho el ajuste más grande de la historia y para el espanto del zurderío, la gente nos sigue apoyando”, dijo Milei, negando la existencia de las multitudinarias protestas y paros que debe enfrentar día a día.

El centro de su alocución fue una serie de insultos reiterados a todo lo que fuera izquierda o socialismo: “abrirle la puerta al socialismo es abrirle la puerta a la muerte”, “¡Basta de socialismo, basta de hambre, basta de miseria!”, “nuestras ideas merecen ser defendidas del maldito y cancerígero socialismo”.

Milei hizo una vez la clásica amalgama de meter bajo el manto de “socialismo” a todo lo que se ocurra, lo que le permite beneficiarse del descrédito de innumerables gobiernos capitalistas que realizaron ajustes contra sus propios pueblos, o que fueron acusados de casos de corrupción. Justamente su mención al respecto del actual gobierno del estado español (citando el caso de corrupción en que aparece involucrada la esposa del actual mandatorio, Pedro Sánchez, del Psoe) fue la que terminó desatando una crisis diplomática, con exigencias de pedidos de disculpas a Milei.

En relación a esto último, no vamos a defender a Pedro Sánchez de su desprestigio, consecuencia de sus propias políticas de ajuste contra el pueblo trabajador, y desesperado por ello de perder votos contra la derecha ante las próximas elecciones europeas. Los centroizquierdistas españoles son los principales responsables de que crezca el huevo de la serpiente de la ultraderecha. Se trata de una responsabilidad similar de la que tiene el peronismo en nuestro país, donde su gobierno ajustador y pro-FMI llevó a que terminara en el poder el actual presidente ultraderechista.

Lo que sí tenemos que resaltar es la importancia de lo sucedido en Madrid: fue una auténtica reunión de la internacional “negra” de la ultraderecha, con un lugar protagónico central para el presidente argentino. Eso es lo que repudiamos. Los distintos políticos patronales argentinos de oposición que se horrorizaron ante el escándalo diplomático ocasionado por el actual presidente, no resaltaron lo verdaderamente importante: la confirmación política e ideológica del ultraderechismo de Milei y su gobierno, lo que lo ubica en un lugar de guerra abierta contra el pueblo trabajador, las mujeres, las disidencias sexo-genéricas y cualquier otro grupo que haya ganado derechos con sus luchas.

En la reunión Viva24, Milei no fue el único orador en representación del gobierno argentino. También lo hizo el secretario de Culto, Francisco Sánchez. En un discurso cavernícola, Sánchez cuestionó las leyes de legalización del aborto, matrimonio entre personas del mismo sexo y hasta la ley del divorcio dictada durante el gobierno de Alfonsín. Afirmó que la ESI tiene como objetivo “pervertir a los niños” y llamó a volver a los valores de ….España en 1492. ¡Sí, a la época de Colón y la inquisición!

Más que nunca, hay que movilizarse para enfrentar a este gobierno ultraderechista

Si a alguien le quedaba alguna duda de cuál es la ubicación ideológica del gobierno de Milei, lo sucedido en el Estado Español la despeja. Vienen por todo, por el trabajo, por el salario, por la comida, por cada uno de los derechos del pueblo trabajador. Por cada una de las conquistas del movimiento de mujeres y disidencias, por la educación y la salud pública, por los ferrocarriles, por cada una de las empresas públicas, por las jubilaciones. Es necesario seguir la pelea que ya tuvo varios capítulos, desde el paro de enero hasta el de mayo, o de movilizaciones gigantescas como la del 8 y 24M o del 23A. Ahora se impone movilizarnos masivamente el día que se trate en el Senado la ley Bases, a la vez que seguimos reclamando la necesidad de un nuevo paro general, de 36 horas en el marco de un plan de lucha. Al mismo tiempo, al programa de la ultraderecha le tenemos que oponer otra salida, la que venimos planteando desde Izquierda Socialista y el Frente de Izquierda Unidad: un plan económico alternativo, obrero y popular, que arranque por dejar de pagar la deuda externa y romper con el FMI para poner toda la plata al servicio de resolver las más urgentes necesidades populares. Y sobre todo, un gobierno distinto, de las y los trabajadores y la izquierda, en camino a un verdadero socialismo, que es la más plena democracia para el pueblo trabajador.

 

Escribe Adolfo Santos

Misiones es un verdadero polvorín. El brutal ajuste en modo motosierra y licuadora del ultraderechista Milei y el FMI replicado por los gobernadores ha hecho explotar a diversos sectores sociales de la provincia que no soportan seguir viviendo en condiciones de pobreza o indigencia y reclaman por mejoras salariales.

Después de conocer el mísero aumento salarial que otorgaba el gobierno, los docentes del nivel medio se autoconvocaron en sus establecimientos realizando asambleas y salidas exprés a las calles en los recreos. Las medidas se extendieron al nivel primario y, con el correr de los días, los gremios docentes llamaron a paro y a que cada escuela se organice.

Ésta es la tercera semana de paro con manifestaciones multitudinarias, cortes de ruta, corte del puente internacional Posadas-Encarnación y docentes en huelga de hambre, que debieron suspender la medida por prescripción médica.

También se sumaron los trabajadores de la salud y ahora las propias fuerzas policiales de la provincia se auto acuartelaron. El conflicto se extiende, hoy se sumarían los guardaparques y trabajadores yerbateros.

Los acampes y fogones se multiplican ante la falta de una propuesta satisfactoria por parte del gobernador Hugo Passalacqua (Frente de la Concordia), de origen peronista y hoy aliado del gobierno Milei.

El recorte de partidas presupuestarias combinada con un alza inflacionaria que no para a pesar de las mentiras de Milei, fue agravada con el congelamiento de salarios dispuesto por el gobierno provincial. La docencia percibe un salario inicial de apenas $230.000 en mano y las y los trabajadores de la salud denuncian ingresos por debajo de la línea de pobreza. Por lo tanto, este estallido no puede ser una sorpresa.

Sin embargo, tanto el gobierno provincial como el nacional continúan jugando con fuego. En vez de resolver el conflicto con un inmediato aumento salarial como el que se exige, se iniciaron denuncias por “sedición” y Patricia Bullrich envió Gendarmes a intentar frenar la lucha y se creó junto al gobierno provincial un “comité de crisis” con el único objetivo de intentar disuadir la protesta.

El gobernador ofreció un 15% mientras la docencia pide un 100%.

Repudiamos esta nueva tentativa represiva de la ministra de seguridad de Milei que se empeña en intentar aplicar el protocolo antipiquete con gases y bala de goma.

No hay salida para las y los trabajadores, jubiladas y jubilados y sectores populares si no derrotamos el plan motosierra, la Ley Bases y el DNU aún vigente. Esa es la comprensión de amplios sectores que vienen protagonizando luchas parciales que acabaron confluyendo en dos poderosos paros nacionales. Misiones no es una excepción, es la confirmación de la regla.

Desde Izquierda Socialista en el FIT-Unidad, nos solidarizamos incondicionalmente con la lucha de las y los trabajadores misioneros y sus reclamos. Repudiamos la política de hambre de los gobiernos provincial y nacional. El triunfo de las y los misioneros será un triunfo de todas y todos. El parazo del 9 de Mayo tiene que tener continuidad con una gran movilización cuando la Ley Bases se trate en el Senado y con un nuevo paro de 36 horas para derrotar todo el plan motosierra de Milei, los gobernadores cómplices como el de Misiones y el FMI.


Escribe Juan Carlos Giordano, diputado nacional electo Izquierda Socialista/FIT Unidad

El paro del 9 fue contundente. Implicó otro revés contra el gobierno ultraderechista de Milei. El anterior cachetazo se lo había dado la marea humana de más de un millón de personas en defensa de la Universidad Pública. Dos acciones obreras y populares masivas a las cuales la CGT les tiene que dar continuidad. El gobierno acusó el golpe. La Ley Bases está en problemas, igual que el pacto entreguista del 25 de Mayo.

Millones están azorados ante la poda de sus salarios y jubilaciones y los impactos de la recesión. ¿Cuál es la salida ante semejante desastre nacional? El peronismo y Cristina Kirchner esperan el desgaste de Milei mirando las elecciones de 2025. El sindicalismo combativo y el Frente de Izquierda Unidad postulan otra estrategia.

Argentina fue noticia mundial. No por alguna entrevista extravagante a las que nos tiene acostumbrados Milei en tal o cual tribuna ultraderechista (quien dicho sea de paso patinó ante la periodista de la BBC cuando lo intimó por el ajustazo que está llevando a cabo contra las y los jubilados), sino por el segundo paro general al cumplirse cinco meses de gobierno. “Dos paros y ninguna ley”, muestran al gobierno ultraderechista en problemas.

El primer paro fue el 24 de enero, tras el cual cayó la originaria Ley Ómnibus. Y venimos del gran 23 de abril con la colosal marcha universitaria, donde centenares de miles ganaron las calles propinando otro duro golpe a un gobierno que quiere exhibir “números favorables” a costa de podar presupuesto, salarios, jubilaciones, la obra pública, fondos a las provincias y una desinversión del 60% en los trenes llevando al choque del San Martín.

La salvaje campaña allanando locales de organizaciones sociales a quienes el gobierno les canceló la comida, además de una escalada en su política de odio hacia los que menos tienen, reflejando un manotazo de ahogado para tapar la contundencia del paro y el malhumor social que crece ante la desesperante situación social.

 

La postal de un feriado

El paro del 9 mostró que la clase trabajadora está de pie y cuando se la convoca a luchar responde de manera contundente. Esto va a contramano de lo que dice Cristina Kirchner, de que “la gente agacha la cabeza” ante lo que está ocurriendo.

Fue un parazo a pesar de la bronca contra la burocracia sindical ligada al peronismo, la campaña de que se trataba de un “paro político” o el miedo a los descuentos. Un gran paro que contó incluso con la adhesión de votantes de Milei. En la marcha universitaria participaron jóvenes que votaron al gobierno y en la asamblea del ferrocarril Sarmiento se vio a quienes lo vinieron apoyando anotarse en primera fila para defender su salario, sus puestos de trabajo y cuestionar la privatización.

El paro fue en repudio al brutal ajuste. El plan Milei es recesión más inflación. La pequeña baja del índice de precios en abril es a costa de la caída exponencial del consumo, los ingresos populares y la actividad económica. La construcción cayó 42% en marzo y la industria un 21%. Esto se ve en el crecimiento de los despidos, no solo de los 12.000 estatales sino de los 100 mil en la construcción, entre otros registros. Las perspectivas para los meses próximos se agravarán. El PBI caerá 3,5% en 2024. La recaudación se fue a pique, el gobierno hizo crecer la deuda externa en dólares, el FMI aplaude el ajuste pero no pone los billetes verdes para levantar el prometido Cepo que se posterga sin fecha, mientras se sigue pagando una deuda fraudulenta y se redobla el saqueo extractivista.
Todo esto genera un gran malestar no solo en el pueblo trabajador y pequeños comercios, sino en sectores patronales medios. Las pequeñas Pymes se oponen a la reforma laboral porque dicen que el problema radica en que no venden nada. La pérdida salarial y jubilatoria es sideral. Cada vez más trabajadores registrados caen bajo la línea de pobreza. La canasta de indigencia ascendió a 385.000 pesos y la de pobreza a 850.000, aumentó de nuevo el boleto de trenes, el subte se va a 574 pesos y el peso de la boleta de la luz, por ejemplo, es el más alto en treinta años.

El gobierno acusó el cimbronazo. Milei lo quiso desvirtuar diciendo “el paro fue un fracaso”. Patricia Bullrich jugó al ridículo subiéndose a un colectivo vacío de pasajeros. El lenguaraz vocero presidencial, Manuel Adorni, quedó en falsa escuadra cuando le preguntaron sobre la propuesta de 36 horas que reclama el “Pollo” Sobrero. Postales de un gobierno desconcertado, que se mueve por las redes, donde el 80% considera que la situación económica es mala.

Lejos quedaron las fotos del gabinete saludando desde el balcón de la Casa Rosada a una supuesta multitud en Plaza de Mayo. La película es otra. El plan motosierra empuja cada vez más sectores a la lucha. Por eso los paros generales y las movilizaciones multitudinarias ya tienen números y letras que quedarán en el calendario de la protesta social con el 24E, el 8M del movimiento de mujeres, el masivo 24M, el extraordinario 23A y el contundente paro del 9M desde aquel 20 de diciembre en que el sindicalismo combativo y la izquierda ganamos el primer round a la motosierra y al protocolo represivo de la gendarme Patricia Bullrich haciendo el acto por el Argentinazo en Plaza de Mayo.
 
Crisis con la Ley Bases y el famoso pacto del 25 de Mayo

Ante el ascenso obrero y popular el gobierno postergó para más adelante parte de los tarifazos; tuvo que ponerle un techo a las prepagas y se sentó a dialogar con los rectores. Pero los problemas se siguen agravando.

Con la oposición patronal de los Pichetto, los radicales y PRO, el gobierno logró la media sanción de la Ley Bases en Diputados. Un “respiro precario” en vistas al deteriorado pacto colonial del 25 de Mayo, fecha del cual el gobierno ahora puso en dudas porque se le volvió a complicar en el Senado.

“Bartolo, me llevo una desilusión bárbara, pensé que iba a tener dictamen”, le dijo lamentándose un senador libertario de Formosa al presidente provisional del Senado días atrás. El Secretario de Energía, cuando fue a exponer, reconoció que desconocía un artículo de la Ley Bases (“no lo leí” dijo). El “tratamiento express” les fracasó.

Hay cuestionamientos al impuesto al salario, a artículos de la reforma laboral, a algunas privatizaciones (pasaron de cuarenta y uno a once), al blanqueo de capitales que permitirá la repatriación de fondos que podrían venir del narcotráfico y el lavado de dinero, y especialmente se cuestiona, hasta por la UIA, los inéditos premios fiscales, impositivos y aduaneros para las multinacionales y grupos de inversión a través del Régimen de Incentivos para las Grandes Inversiones (RIGI), política que va en desmedro de pequeños empresarios, siempre con la mentira de que de esta forma “vendrían capitales que nos sacarán de la crisis”, augurando una luz al final del túnel que nunca llegará.

La Ley Bases, si bien se puede aprobar, seguro volverá con cambios y más menguada a Diputados, empañando “la fiesta patria libertaria” del 25 de Mayo. Las negociaciones son frenéticas. Entre estas idas y venidas se puede volver a colar el malhumor social ya que, a medida que se fueron conociendo los términos nocivos de la nueva Ley, ha crecido el sentimiento de que el día en que se trate en el Senado hay que ir masivamente a repudiarla, exigiendo a la CGT que convoque a marchar.

Milei dice que en caso de nuevos traspiés esperará que le vaya mejor en las elecciones del año que viene para poder avanzar “con las reformas estructurales”, evidenciando los problemas que tiene. Dicen que todo esto lo procesa en largas tertulias íntimas que se dan los domingos a las 20 horas en la Quinta de Olivos, escuchando Ópera y teniendo largas charlas con el devaluado economista Juan Carlos De Pablo, caminatas con la cuestionada ministra Petovello y su hermana, “el Jefe”, Karina Milei, y con almuerzos semanales con otro ultraderechista como lo es Espert. Un séquito cada vez más reducido, donde Karina, por ejemplo, se la vio presidiendo una reunión de gabinete la semana pasada. Ante el continuo desgaste gubernamental se habla de un cambio de gabinete próximamente. El FMI sigue preocupado por “la gobernabilidad”, lo mismo los grandes grupos económicos, los Pichetto y los radicales. Por eso le aconsejan al gobierno que haga buena letra, menos redes y la titular del FMI, Kristalina Georgieva, volvió a manifestar su “preocupación por los más vulnerables”. Tienen terror de que se siga echando más leña al fuego ante un pueblo trabajador que viene dando enormes batallas.
 
El rol del peronismo y la salida de fondo que postula la izquierda

¿Qué hace la dirigencia peronista? Medios afines al peronismo reflejan cotidianamente lo que denominan “crisis de liderazgo”, de un peronismo que salió derrotado de las elecciones y viene teniendo una política cuestionada por sus propios seguidores. Mientras el PJ está acéfalo tras la renuncia de Alberto Fernández como máxima autoridad, Cristina Kirchner estuvo obligada a salir tres veces seguidas a decir algo con discursos que ya no cautivan. El gobernador Kicillof se florea en alguna manifestación para tratar de simular que no aplica el ajuste en la provincia y está en una dura pelea de aparato electoralista con La Cámpora y Máximo Kirchner. Las y los senadores de Unión por la Patria se la pasan repasando su tropa para que no pierdan algún voto como ya ocurrió con el bloque peronista en Diputados, que no pudo contener a varias de sus bancas que terminaron apoyando algunos capítulos de la Ley Bases.

Cristina Kirchner, si bien critica a Milei, dijo “que a Milei le vaya bien”, “estamos para ayudarlo”, bajo la consigna de que no hay que “ponerle palos en la rueda”. Es decir, el peronismo hace críticas parciales al gobierno pero su estrategia es dejar que Milei se desgaste, preparándose para intentar recuperarse en las elecciones del año que viene. Dicen que hay que reconstruir el peronismo, cuando fue el peronismo el que prometió en 2019 combatir a la derecha y terminó entregándonos al FMI generando el caldo de cultivo para el triunfo de Milei.

Esta “estrategia” peronista va a contramano de las necesidades de las y los luchadores que quieren enfrentar ahora y de manera consecuente el plan nefasto del gobierno, como lo sostiene el sindicalismo combativo y la izquierda dando la pelea en las calles y en el Congreso.

Desde Izquierda Socialista en el FIT Unidad seguimos llamando a la mayor unidad obrera y popular para enfrentar al plan motosierra de Milei y poder derrotarlo. Es la necesidad número uno del pueblo trabajador y demás sectores populares. Denunciando además su vergonzoso alineamiento con el estado sionista de Israel contra el pueblo palestino. Mostrando que se puede. Que luchar sirve. En un marco donde seguirán los duros enfrentamientos contra el gobierno. En Quimilí, Santiago del Estero, se rebelaron contra el tarifazo en la electricidad. Se moviliza masivamente la docencia en Misiones. Habrá expresiones de todo tipo. Luchas que hay que seguir dando en cada lugar de trabajo, barrio y universidad, y fundamentalmente con convocatorias masivas, como se lo venimos exigiendo a la CGT. Una CGT que no llamó a movilizar al Congreso cuando se aprobó la Ley Bases en Diputados, dedicándose a negociar algunos artículos de la reforma laboral. No hay nada que negociar con el gobierno. La CGT y las CTA tienen que llamar a un abandono de tareas para el día que se trate la ley en el Senado que permita movilizar masivamente. Y le tiene que dar continuidad a la pelea contra todo el plan motosierra de Milei con un nuevo paro de 36 horas y movilización. Es decir, con un verdadero plan de lucha nacional. Para eso peleamos y llamamos a coordinar con los sectores en lucha.
Y frente al rol del peronismo, postulamos una salida opuesta. Un plan económico que rompa con el FMI y deje de pagar la deuda externa, entre otras medidas de fondo, en la perspectiva de lograr un gobierno de las y los trabajadores y la izquierda, llamando para ello a sumarse a Izquierda Socialista para fortalecer al Frente de Izquierda Unidad.
 

Escribe Nicolás Nuñez

Tenemos que reforzar la movilización para frenar una ley que atenta contra todo tipo de derechos, le otorga superpoderes a Milei y habilita el avance de las multinacionales sobre nuestros territorios y bienes comunes.

Las últimas semanas se caracterizaron porque cada día salieron a la luz aspectos más escandalosos a los que podría dar lugar la aprobación de la Ley Bases de Javier Milei. Si bien se trata de una reedición achicada de lo que terminó rechazado en enero, y a pesar de haber tenido una aprobación express en la Cámara de Diputados, muchas denuncias que en un principio hizo en soledad el Frente de Izquierda Unidad fueron ganando terreno y siendo levantadas por distintos sectores. El repudio a esta reforma reaccionaria creció al calor de la marcha universitaria, los paros generales y los distintos conflictos en curso. El gobierno se enfrenta a la posibilidad o de un rechazo o de modificaciones que hagan regresar el proyecto a la Cámara baja. ¿Qué está en juego con la Ley Bases?

El punto de arranque del proyecto continúa siendo la entrega de superpoderes para legislar sobre aspectos centrales sin recurrir al Congreso. En materias administrativa, económica, financiera y energética, el presidente podría hacer y deshacer a gusto en algunos de los terrenos más requeridos por los negociados de las multinacionales. Luego continúa con la “reforma del Estado” lo que junto a los artículos dedicados a la habilitación de las privatizaciones son un verdadero homenaje a las nefastas políticas de los ´90.

Así, Milei podría avanzar en la reestructuración o desfinanciamiento total de organismos como el Conicet, el Incaa, el INTI o el Incucai, así como también seguir achicando la estructura de ministerios, secretarías y subsecretarías. Y como se prevé que esto dé lugar a menos puestos de trabajo, la ley habilita los despidos incluso de trabajadores estatales de planta permanente. Misma suerte podrían tener trabajadoras y trabajadores de Aerolíneas, ferrocarriles, Radio Nacional, Aguas Argentinas, y todo un listado de empresas estatales que quedarían disponibles para su entrega.

Pero la reforma laboral no se circunscribe al empleo estatal. La Ley Bases dejaría sin derecho laboral alguno a unos 600 mil trabajadores de empresas de cinco o menos empleados, aumenta los meses del llamado “período de prueba” (una invitación a tomar trabajadores por sólo ese período y luego echarlos sin indemnización), avanza en limitar el derecho a huelga de docentes y trabajadores de la salud, y habilita los fondos de indemnizaciones como el de la Uocra para que los patrones no tengan que hacerse cargo al despedir. De yapa, y contra lo que el propio Milei votó en el Congreso en campaña, se repone el impuesto a las ganancias para las y los trabajadores que no cobren salarios de pobreza.

Para completar los negociados, la “Ley Bases” plantea el blanqueo de fondos en “negro” más escandaloso de la historia argentina, sin requerimientos para quienes vienen eludiendo pagar impuestos y fugando frondosos montos de dólares al exterior. “El que fuga es un héroe” dijo Milei, y acá viene el premio al “heroísmo” de personajes como los narcotraficantes, que encontrarán un canal privilegiado para legalizar sus crímenes.

La Ley Bases y su Régimen de Incentivo para Grandes Inversores (Rigi) (ver nota) no pueden pasar, ni así como está, ni con las modificaciones estéticas que quieren negociar el radicalismo, los gobernadores y un sector del peronismo. La CGT, las CTA, las asambleas barriales, las coordinaciones de lucha, el Frente Gremial Universitario, el movimiento socioambiental y de derechos humanos, todos tienen que estar cuando la ley se trate para rodear el Congreso y derrotarla.



 

Alerta Rigi

Escribe Nicolás Nuñez

El capítulo más frondoso, y quizás el más escandaloso de la Ley Bases, es el Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI). Es difícil encontrar antecedentes de tal nivel de entrega de la Argentina plasmada en un proyecto de ley. Con el pretexto de atraer inversiones de 200 millones de dólares para arriba, se les otorgan llave en mano a las multinacionales los territorios y bienes comunes. El RIGI dispone de todos los beneficios que una empresa pudiera pretender y quizás más. Es tal el nivel de entrega, que incluso hay empresarios preocupados porque resulta tan indefendible que cualquier gobierno que venga después del actual debería pretender modificarlo.   

Por el volumen de inversión que se pretende regimentar, si bien el proyecto no delimita las actividades que se pretende promover, el gobierno y sus aliados han precisado con entusiasmo que están pensando en la explotación de combustibles fósiles (petróleo y gas) y la minería. Aunque también podría tratarse de negociados inmobiliarios en base a la apropiación de tierras fiscales.

Las empresas que entren al RIGI, a partir del tercer año perderán toda obligación de liquidar divisas en el país. Se la pueden llevar toda. Al punto de que la crítica del peronismo al RIGI, es que no deja dólares para pagar la deuda externa. Tampoco tendrán obligación de contratar mano de obra local, ni de utilizar proveedores nacionales, pudiendo importar maquinaria usada, e incluso traerla y venderla de forma libre de impuestos. En caso de escasez de bienes comunes requeridos para la explotación, como ser los enormes caudales de agua que derrocha la megaminería, las empresas incluídas en el RIGI tendrían prioridad en el uso por sobre las localidades. Y al pasar a considerar estas inversiones como de “interés nacional” toda legislación local que pudiera interferir con la actividad pasa a ser tomada como nula; lo cual podría dar por tierra con la legislación vigente en provincias como Mendoza o Chubut que bloquea el avance de las mineras.

Y la cereza del postre de la entrega es el marco legal. El RIGI dispone total estabilidad a las inversiones por treinta años, y que en caso de darse un litigio por el desarrollo de la explotación (como ser por un accidente, derrame o superexplotación laboral) las empresas podrán acudir al Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI), un apéndice del Banco Mundial que siempre defiende los negociados y en el que Argentina es una perdedora serial de juicios. Conclusión: una entrega total del país a las multinacionales.


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