May 29, 2024 Last Updated 12:27 AM, May 29, 2024

Escribe Claudio Funes

El miércoles pasado se votó en la Cámara de Diputados la ley fomentada por el peronismo que limita el tarifazo. Pero en lo esencial los tarifazos se mantienen. El peronismo se viste de “progresista” con vistas a las elecciones de 2019. Macri ya anunció el veto. La salida pasa por anular todos los tarifazos y la reestatización de las privatizadas.

La ley votada a propuesta de Massa-Solá-Camaño y consensuada con el resto de los bloques peronistas (Frente para la Victoria, Bossio, etcétera), plantea retrotraer las tarifas a noviembre de 2017 y que los incrementos futuros estén atados a la evolución de los salarios. La quieren hacer pasar como un “logro”. Pero lo que se terminó votando fue una tímida ley que en definitiva sostiene a los tarifazos. Porque previo a los aumentos de noviembre de 2017, el incremento global de la luz, el gas y el agua fueron de 512%, 313% y 392% respectivamente. Y mantiene a las saqueadoras empresas privatizadas que vienen desde el menemismo de los años `90.

Es más, el proyecto original fue modificado para “suavizarlo”. Por pedido de los gobernadores ni siquiera se mantuvo la reducción del IVA de las boletas como estaba previsto originariamente. Los gobernadores no quisieron ver reducidos los fondos que la Nación remite a sus provincias, es decir, son cómplices del tarifazo.

Lo que también encubre el peronismo es que en esa misma sesión aprobó una nueva ley de mercado de capitales que relaja los controles para dar más facilidades a los negocios de los especuladores financieros a pedido de Macri y el FMI.

El peronismo quiere la continuidad del tarifazo

Las distintas variantes del peronismo aprovechan para mostrarse como “alternativa” al ajuste. Pero su objetivo es limar algunas aristas del tarifazo para hacerlo “más potable”, no para anularlo. Lo mismo quieren hacer con la reforma laboral, corregir “las cosas malas” y apoyar las buenas. ¡Pero toda la reforma laboral es una exigencia del FMI y las patronales! El peronismo también critica al FMI pero el gobierno anterior le pagó de contado a ese organismo chupasangre, y destinó otros 200.000 millones de dólares para pagar la deuda que venía de la dictadura.

El peronismo está en el jueguito de “no hacer olas” y reciclarse como recambio en 2019. Esto es lo que lo obliga a tomar distancia de algunas políticas de Macri. Pero nada más. El peronismo sólo hace oposición parlamentaria y de palabra, pero mantiene las privatizaciones, dejando la luz, el gas, y el petróleo en manos de las multinacionales. Por eso el peronismo kirchnerista en sus 12 años de gobierno dejó que Repsol (multinacional a la que luego indemnizó millonariamente) se llevara todo el petróleo y el gas y subsidió a los empresarios del tren como TBA-Cirigliano, responsables de la masacre de Once.

¡Nulidad del tarifazo y reestatización!

La ley pasó al Senado donde ya hay negociaciones para “digerirla”, caso contrario Macri anunció el veto. Pero el debate no pasa por hacer más potable el tarifazo, sino por anularlo como lo planteamos desde Izquierda Socialista y el Frente de Izquierda. Y señalamos que la luz, el gas y el petróleo son un derecho humano esencial del pueblo trabajador que no puede quedar en manos privadas. Las tarifas no deben dar ganancias sino que deben ser accesibles para millones. Lo mismo que un hospital o una escuela pública. Por eso planteamos la reestatización de todas las privatizadas del sector y que se pongan a funcionar bajo control y gestión de trabajadores y organizaciones de usuarios, con una fuerte inversión sobre la base del no pago de la deuda externa e impuestos a los bancos y multinacionales.

Nos preparamos para seguir apoyando todas las acciones contra el tarifazo y reclamando un paro general. Llamamos a repudiar desde ahora el posible veto del gobierno y a seguir luchando por una salida de fondo como es la reestatización.

La crisis sigue a todo galope. Los programas de televisión y los diarios sólo hablan de a cuánto cerró el dólar. Son pocos los trabajadores a los que les sobra algo como para estar pensando en comprar el billete verde (o mucho menos Lebac). Pero todos ven las consecuencias: más inflación y más recesión. Remarcaciones por todos lados. Ya se conoció la inflación de abril: 2,7%. La de mayo, con toda la escalada del dólar, vendrá peor. El 15% que se firmó en la gran mayoría de las paritarias ya se alcanzará antes de mitad de año. Por eso suenan casi como provocación las recientes declaraciones de Macri: “Sé que hay miedo a una crisis mayor, pero estamos lejos de eso”. Nadie le cree. Lo único concreto es que ya hace veinte días que el gobierno viene regalando dólares (ya rifó 13.000 millones) a los especuladores internacionales. Y ahora, como si todo esto fuera poco, se recurre al FMI para pedirle un préstamo que garantice que se va a poder seguir cumpliendo con los futuros vencimientos de deuda externa. A cambio, por supuesto, de un feroz plan de ajuste, mayor que el actual.

El pueblo argentino tiene memoria: sabe lo que significa ir al FMI. Será más ajuste, miseria, inflación, salarios de hambre, desempleo y mayor destrucción de la salud y la educación públicas. Por eso las encuestas muestran que el 80% está en contra. En los lugares de trabajo y estudio crece la bronca contra el gobierno. Pero a la vez aparece la preocupación de qué hacer. ¿Cómo paramos este acuerdo de Macri con el Fondo y el mayor ajuste que se va a venir? ¿Cómo lo enfrentamos?

La oposición patronal, encabezada por las distintas variantes del peronismo, sólo hace declaraciones y discursos grandilocuentes, pero no propone ninguna salida concreta, más allá de “esperar al 2019”. ¡Pero el acuerdo con el Fondo y el ajustazo se vienen ya! Los gobernadores se reúnen con Macri para garantizarle la “gobernabilidad”. El kirchnerismo hace discursos en el Congreso, pero Cristina hasta ahora no escribió ni un tuit contra el FMI.

La CGT se limita a hacer “marchitas” de aparato, con unos pocos centenares más “un grupo de teatro”. Es la clásica salida de “que parezca que hacemos algo para no hacer nada”. El resto de la burocracia sindical, en sus diversas variantes, tampoco está planteando nada. Ni siquiera hacen algo para apoyar las luchas en curso, como la de los docentes de Neuquén o la de los trabajadores del subte.

Pero esto no se arregla con pequeños actos testimoniales. La única salida es que salgamos todos a la calle. Hay que derrotar el acuerdo Macri-FMI. Hay que echar al FMI y al nuevo ajuste. Los trabajadores tenemos experiencia histórica. Con grandes paros nacionales y movilizaciones se enfrentaron los ajustes de Alfonsín, Menem y De la Rúa. Tenemos que retomar las grandes rebeliones que cruzaron diciembre del año pasado, cuando centenas de miles salimos contra la reforma jubilatoria. Es la hora de movilizarse. Y ganas y bronca sobran. Las trabas son las direcciones sindicales y políticas que mencionamos.

No podemos quedarnos de brazos cruzados. Izquierda Socialista propone que el Frente de Izquierda, junto con el resto de la izquierda, movimientos sociales y el sindicalismo combativo realicen una gran marcha a Plaza de Mayo y a todas las plazas del país, convocando ampliamente a todos con las consignas ¡No al pacto Macri-FMI! y ¡No al ajuste!, reclamando a las centrales obreras un paro activo nacional y un plan de lucha hasta lograrlo, en la perspectiva de llamar a construir un gran movimiento nacional obrero y popular contra el “acuerdo stand by”, los tarifazos, el techo salarial, los despidos y la reforma laboral, exigiendo que se vaya el FMI.

Los colectiveros de la zona oeste del Gran Buenos Aires pararon en repudio del asesinato del chofer Leandro Alcaraz y se movilizaron reclamando seguridad. La movilización contó con gran adhesión de los vecinos. El gobierno de Vidal y Macri, la intendenta peronista K Verónica Magario y la burocracia de la UTA miran para otro lado. Los choferes reclamaron paro general.

Escribe Diego Martínez

El domingo pasado fue asesinado Leandro Miguel Alcaraz, chofer de la línea 620 de tan solo 26 años de edad. Fue a trabajar ese día cambiando el franco para poder estar en el cumpleaños de su hija. Su asesinato generó una gran conmoción en todo el país.

Un pasajero discutió con Leandro porque no tenía la Sube, a pesar de esto él le permitió viajar. El jóven se comunicó con un amigo y le dijo: “Preparame el fierro [...]” Al llegar a destino, Leandro recibió dos balazos que terminaron con su vida. Una verdadera locura que refleja la decadencia, la miseria y la crisis social del país en el que vivimos.

Por un lado un chofer que tiene que pelearse con los pasajeros que no tienen la Sube, porque las empresas de transporte tienen la política de que si un inspector encuentra a alguien sin pagar su viaje, el responsable es el chofer al que se le descuenta del sueldo. Por otro, la realidad de muchas personas que no tienen ni para pagarse un viaje en colectivo. Todo mezclado con la violencia extrema, la marginación y la vida que no vale nada.

Auténtica rebelión en La Matanza

Ante el hecho, la respuesta de los choferes no se hizo esperar. De inmediato los trabajadores de todas las líneas propiedad de Nueva Ideal S.A. (a la que pertenece la 620) iniciaron un paro, que con el correr de las horas se fue ampliando, primero a todo el oeste y luego a algunas líneas de la Capital y el Gran Buenos Aires. El paro tuvo un acatamiento absoluto y se extendió al martes 17 pese a la traición del burócrata Fernández de la UTA.

Cientos de choferes se movilizaron a la municipalidad exigiendo respuestas a la intendenta Magario y alrededor de mil de ellos se concentraron en la comisaría del kilómetro 35 de la ruta 3 en Virrey del Pino. Pero los choferes no estuvieron solos. Por la noche se concentraron miles de vecinos que apoyaban el reclamo y pedían justicia y más seguridad. Los vecinos del barrio San Pedro, de Virrey del Pino, lugar donde ocurrió el asesinato, se hicieron presentes con una bandera que decía: “Barrio San Pedro, zona liberada”.

Allí estuvieron presentes para llevar su solidaridad el Pollo Sobrero (ver nota) y Mónica Schlotthauer, diputada provincial de Izquierda Socialista, con una delegación de ferroviarios del Sarmiento; Graciela Calderón (secretaria adjunta de Suteba La Matanza) junto a otros docentes y los colectiveros de la línea 60 y Expreso Lomas, entre otros.

En otros puntos de La Matanza, como Isidro Casanova, San Justo y González Catán, hubo distintos cortes, cacerolazos y bocinazos en apoyo a la lucha de los choferes que reclaman iluminación en las esquinas y cabinas aislantes entre otras medidas de seguridad, para poder trabajar dignamente. Muchas escuelas de La Matanza cerraron tanto el lunes 16 como el martes 17 en solidaridad con el chofer asesinado.

¿Quién es el responsable?

Tanto el gobierno nacional y provincial de Macri y Vidal, como el peronismo kirchnerista (a quien pertenece la intendenta de La Matanza Verónica Magario) salieron a tirarse la responsabilidad uno a otro. El macrismo le echó la culpa a Magario diciendo que “no colabora con las políticas de seguridad del gobierno provincial”. Magario, por su parte, denunció que “vuelva la gendarmería, los policías que nos han sacado y que traigan más patrulleros”.

El ministro de Seguridad provincial Christian Ritondo aprovechó para “ensuciar” a los trabajadores al afirmar que “no descartamos nada, la Justicia debe verificar si se mencionó algo sobre una interna gremial”. Se buscaba así sembrar confusión y desconfianza entre los propios trabajadores. Una verdadera canallada de la que tuvo que desdecirse más tarde al conocerse que se había detenido a dos jóvenes de barrios populares de 17 y 18 años sospechosos de ser los asesinos.

En medio de este “pasarse la pelota” de uno a otro, están los choferes y los barrios donde crecen la marginación, la pobreza y la inseguridad. Donde cada vez más los propios choferes se niegan a entrar después de cierta hora, lo que aun así no evita que sucedan tragedias como la del asesinato de Leandro.

Las responsabilidades son claras: el gobierno nacional de Macri, el provincial de Vidal y el municipal de Magario. Más la propia empresa Nueva Ideal S.A., que ya ante hechos previos de inseguridad se había comprometido a dar seguridad en todos los colectivos. Sin embargo, era lo que faltaba en la unidad 103 en la que fue asesinado Alcaraz.

También es responsable la burocracia de la UTA, que dejó a los trabajadores a su suerte y hasta se negó a declarar un paro nacional del gremio en solidaridad con el trabajador asesinado.

En la enorme movilización se escuchó el reclamo de justicia y mayor seguridad. Entendemos que se pida mayor presencia policial en la zona, pero tenemos que advertir que difícilmente eso solucione el problema, ya que parte de la realidad del conurbano es el entramado entre políticos corruptos, redes de narcotráfico, trata y delito con las propias comisarías de la zona, mientras se hostiga con razzias permanentes a los jóvenes y trabajadores de los barrios populares que nada tienen que ver con los delincuentes.

La salida pasa justamente por la movilización conjunta entre trabajadores y vecinos por una salida de fondo que termine con la miseria y la marginación. Y exigiendo medidas tales como iluminación, escuelas, centros de salud, asfalto y transporte en todos los barrios de La Matanza. Reclamando también a las empresas de colectivos que pongan en marcha las distintas medidas de seguridad que exigen los colectiveros. Para lograr todo esto es fundamental continuar con la movilización y la autoorganización de trabajadores y vecinos.

Si desde el PJ hablan de proscripción, como mínimo tendrían que repudiar al interventor. Pero veamos lo que dijo el presidente del PJ bonaerense e intendente de Merlo, Gustavo Menéndez.

Le preguntaron: ¿Si Barrionuevo lo convoca a una reunión, usted iría? “Sí. Acá no está en tela de juicio el interventor. Si nos sentamos a hablar con el gobierno ¿cómo no nos vamos a sentar con un compañero?” (Página12, 15/04/18).

Sobre Acuña, el que pidió la intervención, Menéndez agregó: “Yo lo conozco, obviamente, y tengo una buena relación, también una amistad con su hijo. Lo visité a Carlos en su gremio, conversamos de la lista de unidad para la provincia de Buenos Aires”.

Eduardo Fellner, el ex gobernador del PJ de Jujuy durante trece años, ex presidente de la Cámara de Diputados y actual asesor del Bloque Justicialista en el Congreso, fue detenido y liberado 36 horas después.

Lo acusan de desvío de fondos por $1.200 millones. Debía construir 8.572 viviendas de las cuales 1.836 nunca se hicieron y 524 están inconclusas. El juez lo detuvo por el peligro de que se fugara al exterior y, en caso de ser condenado, podría sufrir la pena de 105 años de prisión. Hasta el abogado de Fellner reconoció que su cliente no niega que falten fondos y viviendas, pero que él no fue. A las pocas horas lo liberaron. Impunidad total.

¿Qué pasó en el medio? Diez gobernadores peronistas de buen “diálogo” con Macri pidieron su libertad. “Fellner es un hombre de la política, no es De Vido”, dijeron. Y como Macri sigue adelante con los negocios corruptos de De Vido y también es un hombre corrupto de la política, seguramente dio el visto bueno para que su gobernador Morales ordenara su libertad.

Mientras dejan al corrupto Fellner en libertad, detuvieron a varios dirigentes que protagonizaron una marcha el pasado 4 de abril. Antes ya habían detenido a una concejal del PTS-FIT, posteriormente liberada. Repudiable.

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