Feb 25, 2026 Last Updated 5:43 PM, Feb 24, 2026


Escribe Mercedes Trimarchi, Isadora Mujeres en Lucha y diputada CABA Izquierda Socialista/FIT Unidad
 
Este miércoles 4 de junio, en el décimo aniversario del #NiUnaMenos, logramos una masiva concentración unitaria frente al Congreso Nacional, en repudio a las medidas ultraderechistas de Milei y el FMI. Confluimos distintos sectores en lucha, entre ellos el Garrahan. Llamamos a seguir coordinando los reclamos. La CGT debe abandonar el pacto con el Gobierno, convocar a un nuevo paro de 36 horas y a un plan de lucha nacional. 
 
Fue un gran acierto conmemorar los diez años de aquel grito colectivo con la unidad de todos los sectores en lucha. Así lo definimos en las asambleas feministas de preparación de la jornada. Nos pusimos un objetivo, que el movimiento feminista abrace a las y los jubilados que se movilizan todos los miércoles y lo logramos. Como también la confluencia de todas las luchas.

Nos movilizamos mujeres y disidencias sexuales de distintas edades, sobresaliendo las más jóvenes. No es para menos. Sigue habiendo un femicidio cada 31 horas, figura que Javier Milei niega y quiere sacar hasta del Código Penal, mientras desmantela los programas para combatir la violencia de género. A esto se sumaron quienes vienen protagonizando una dura pelea, recibiendo una enorme solidaridad nacional, nos referimos a las y los médicos, residentes, enfermeras, técnicos y administrativos del Hospital Garrahan con diversos carteles que decían: “Somos esenciales, no descartables”. Este jueves hay paro de médicos y otros sectores del hospital con marcha a Plaza de Mayo (ver nota). También confluyeron familias y profesionales que permanecieron en el Congreso desde el mediodía contra el recorte en Discapacidad. También hubo docentes, no docentes y estudiantes de las universidades que exigieron aumento del presupuesto. Trabajadoras y trabajadores despedidos de distintos sectores, organizaciones de desocupados, sociales y políticas, con fuerte presencia del Frente de Izquierda Unidad.

El documento unitario leído por Liliana Daunes fue contundente. En una de sus partes señala: “No nos interesa el festejo de una efeméride, nos convoca la tarea de hacerle frente al plan hambreador y empobrecedor de Milei y el FMI y al esquema de saqueo y negocios que lo sostiene. Son las luchas desde abajo las que hoy sienten la urgencia de una convocatoria en unidad, que enlace todos los conflictos que están enfrentando el ajuste y la crueldad”. Y se pronunció con diez puntos sobresalientes, entre ellos el repudio al FMI y al no pago de la deuda. También denunció el genocidio en Gaza que se lleva la vida de una mujer cada hora y de una niña o niño cada diez minutos.

Desde las redes ligadas al gobierno tildaron de “golpistas y antidemocráticos” a quienes nos movilizamos, el mismo Milei que gobierna para el FMI, embiste contra el periodismo, aplica decretos dictatoriales, veta las leyes que no le conviene y reprime a las y los jubilados todos los miércoles. Lo que logra es sumar más sectores a la lucha, y está probado que cuando las marchas son masivas y unitarias, Patricia Bullrich se tiene que quedar con las ganas de aplicar el protocolo antipiquetes como pasó con la marcha de hoy.

Hoy demostramos cómo enfrentar al gobierno ultraderechista y al FMI. Llamamos a seguir apoyando las luchas en curso, en especial la del Garrahan, a seguir uniéndolas y coordinarlas. En ese sentido es importante que la CGT abandone el pacto con el Gobierno, ya que después del importante paro general del 10 de abril no fijó ninguna otra medida de lucha. El documento leído en Congreso señaló correctamente: “¡Es urgente el llamado a un nuevo paro nacional que unifique todas las luchas hasta derrotar el plan de Milei!”. Paro que hay que exigir desde cada asamblea, cuerpo de delegados y movilizaciones.

Desde Izquierda Socialista y el FIT Unidad impulsaremos este camino, por la más amplia unidad para derrotar la motosierra siniestra de Milei, los gobernadores y el FMI. Y para que la plata vaya a salarios, jubilaciones, al Garrahan, a las universidades, a la cultura, al Conicet, a garantizar todas las prestaciones en discapacidad y a los demás sectores necesitados, no a la usurera deuda externa. Ponemos toda nuestra militancia y nuestras bancas al servicio de lograrlo.



Escribe Diego “Chango” Saavedra, delegado Junta Interna ATE Hospital Garrahan

Hartos de la miseria salarial a la que ha llevado la motosierra de Javier Milei, las y los residentes del Hospital Garrahan salieron a reclamar un urgente aumento. El gobierno ultraderechista recurrió una vez más a las mentiras, las difamaciones y los aprietes para intentar quebrar la lucha. Si bien momentáneamente se levantó el paro de residentes, el reclamo se masificó en todos los sectores y ganó un gran respaldo popular. La lucha continúa.

El Hospital Garrahan es una referencia ineludible para la atención pediátrica  de alta complejidad tanto en nuestro país como en América Latina. Según datos de Chequeado.com, “cada año, se realizan 610 mil consultas, 12 mil cirugías, más de 110 trasplantes, 2,4 millones de análisis de laboratorio, 180 mil prestaciones de imágenes y egresan más de 28 mil pacientes”. Las familias de esos miles de pacientes que se atienden día a día provenientes de todo el país saben que el enorme prestigio del Garrahan se sostiene en el trabajo denodado de miles de médicos (residentes y de planta), enfermeros, camilleros, técnicos, profesionales y trabajadoras y trabajadores administrativos y de servicios generales. Por eso hoy su lucha cuenta con un enorme apoyo popular.

A partir de la exigencia de aumento salarial de los profesionales residentes que luego de sendas asambleas decidieron salir a un paro total en reclamo de un salario que equipare la canasta familiar (hoy cercana a los 1.800.000 pesos, según la medición de ATE Indec), el gobierno respondió con una burda campaña  con mentiras y bravuconadas en las que argumentó la presencia de “ñoquis” con el objetivo de fragmentar el conflicto y dividir al personal médico y no médico.

Pero la respuesta del conjunto del equipo de salud del Garrahan fue ejemplar, resolviendo ir al paro de 24 horas el jueves 29 de mayo y movilizarse masivamente al Ministerio de Salud. La nueva maniobra del Gobierno fue decretar la conciliación obligatoria que trajo -por supuesto- muchos debates, pero no pudo impedir una enorme  movilización que logró visibilizar las condiciones en que se trabaja en el Hospital. Así como logró exponer el  intento de destruir la salud pública para alimentar el negocio privado que es parte de la apuesta estratégica del Gobierno.

La férrea pelea de trabajadoras y trabajadores del Garrahan contrasta con la actitud  de los sectores burocráticos que conducen los sindicatos de las y los empleados del Estado. De la conducción de UPCN, desde hace décadas en manos del burócrata Andrés Rodríguez, no se puede esperar nada, ya que fiel a su principio de ser “oficialista” de todos los gobiernos ha dejado pasar más de 40 mil despidos y un brutal ajuste salarial. Por el lado de la conducción de ATE, dicen enfrentar al Gobierno y su ajuste, pero los distintos sectores burocráticos que conforman dicha conducción no son capaces ni consecuentes para organizar la lucha que se necesita.

Es imperioso profundizar la pelea y exigir e imponer a los sindicatos que pongan todas las fuerzas en apoyar estos reclamos y que llamen a un paro y un verdadero plan de lucha para que triunfe el Garrahan y, de esa forma, poder encarar con más fuerzas una lucha salarial de conjunto y comenzar a quebrar el desfinanciamiento de la salud pública.

Una nueva y masiva asamblea de todo el Hospital votó por amplia mayoría un paro desde la noche del 4 de junio, y una movilización a Plaza de Mayo el jueves 5 de junio. El Gobierno sintió el golpe y tuvo que llamar a una primera audiencia de conciliación a la cual no llevó ninguna propuesta de aumento salarial. Una burla escandalosa que se da al mismo tiempo de arteras amenazas de “despidos inmediatos” a las y los profesionales residentes que se vieron obligados a levantar de forma momentanea sus medidas de fuerza.

Pero la lucha en el Garrahan sigue porque ya se ha desatado una gran pelea de conjunto por el salario y contra el vaciamiento. Es más imprescindible que nunca pelear por mantener la unidad de todo el Hospital sin distinciones de especialidad ni de modalidad de contratación. Y, al mismo tiempo, rodear de solidaridad esta emblemática lucha. Porque se puede ganar y si gana el Garrahan estaremos en mejores condiciones de derrotar de conjunto el plan de ajuste de Milei y el FMI.



Para conocer la situación de las y los trabajadores del Garrahan, El Socialista entrevistó a David Lastra, del sector de enfermería.

El Socialista: Contanos cuál es la situación del hospital.
David Lastra: El Garrahan es faro de la salud infantil de alta complejidad en nuestro país, y hoy enfrenta una crisis que amenaza su capacidad de brindar atención de excelencia. Puertas adentro, donde se atienden patologías complejas que otros hospitales no pueden diagnosticar, estamos en una batalla constante y diaria por la dignidad laboral de los profesionales. El estrés es alto, ya que la atención de los pacientes son las 24 horas, de los 365 días del año, la falta de motivación por los bajos salarios y las precarias condiciones laborales se convirtió en un problema muy crítico.

ES: En ese marco, la situación de las y los trabajadores debe ser cada vez más difícil.
DL: Estamos en un sistema al borde del colapso. La situación laboral, para el personal de enfermería, es alarmante. Los salarios son insuficientes para cubrir las necesidades básicas y empujan a muchos profesionales a buscar trabajos adicionales, sacrificando su descanso. La reducción de las horas módulos (extras), un paliativo vital para complementar nuestros ingresos, agrava la situación. A esto se suma la sobrecarga laboral por la falta de personal y la precariedad de las condiciones de trabajo. La insalubridad es otro problema, denunciado por las y los trabajadores, que añade otra dificultad a un escenario muy complejo.

ES: ¿Qué medidas han adoptado las y los enfermeros?
DL: Desde hace tiempo venimos denunciando la degradación de las condiciones de trabajo. Aumentos salariales irrisorios, como el reciente 1%, no alcanzan ni para compensar la inflación, generando frustración y desánimo. Pero, la gota que rebalsó el vaso fue la conciliación obligatoria donde no pudimos hablar en la primera asamblea que se realizó y ni siquiera pudimos entrar. A partir de ahí, empezamos a organizarnos por grupos de whatsapp y salió una asamblea histórica con 170 enfermeras y enfermeros presentes y conectados por zoom, donde se votó paro y movilización a Plaza de Mayo y concurrir masivamente a la asamblea general para romper la conciliación obligatoria.


Escribe Mercedes de Mendieta, diputada nacional electa Izquierda Socialista/FIT Unidad

Mientras el reclamo por la emergencia en discapacidad crece en las calles, Javier Milei marcó un nuevo enemigo: Ian Moche, un niño de doce años con Trastorno del Espectro Autista y activista por los derechos de las personas con discapacidad. Todo comenzó cuando su mamá, Marlene Spesso, difundió en una entrevista en el streaming Gelatina los reaccionarios dichos del director de la Agencia Nacional de Discapacidad, Diego Spagnuolo, quien, en un encuentro en 2024, les dijo que “tener un hijo con discapacidad es un problema de la familia, no del Estado” y agregó: “¿Por qué yo tengo que pagar un peaje y vos no?” Aunque Spagnuolo y el gobierno intentaron desmentirlo, estos dichos reflejan la ideología de un gobierno que sostiene que donde hay una necesidad, no hay un derecho. Pero que Milei, desde su cuenta de X, impulse una campaña de odio y persecución contra un niño de doce años demuestra lo inescrupuloso y bajo a lo que se puede llegar.

La motosierra del ultraderechista ha reducido en un 23% los fondos destinados a pensiones no contributivas por invalidez laboral para 2025 y, con la excusa de aplicar una “auditoría”, se estima que podrían darse de baja hasta 300 mil pensiones. Una persona con discapacidad que trabaja cuatro horas por día en un Taller Protegido cobra 28 mil pesos por mes. A lo que se suma el incumplimiento del cupo laboral del 4%, que apenas hoy se cumple en un 2%. Las y los acompañantes terapéuticos y otros trabajadores del sector cobran 3 mil pesos la hora, a 90 días y con un nomenclador que rige sus salarios congelado desde diciembre de 2024.

Frente a este ajuste deshumanizante, el jueves pasado se realizó una masiva movilización de personas con discapacidad, familias, en el marco de un paro de 72 horas de prestadores y trabajadores de servicios de discapacidad, que se unió con las y los trabajadores del Garrahan en el Ministerio de Salud. El principal reclamo es la emergencia en discapacidad, que finalmente se tratará en la sesión del Congreso Nacional del 4 de junio, siempre que se logre el quórum. Según la Oficina de Presupuesto del Congreso, su sanción implicaría una erogación de entre el 0,22% y el 0,42% del PBI. El gobierno ya deja correr que, ante una posible sanción, vetaría la ley con la excusa de que “no hay recursos”. Por eso, creemos que la lucha de los colectivos de discapacidad y sus familias, y de las y los trabajadores del sector, debe unirse al conjunto de los reclamos de la clase trabajadora, exigiendo a la CGT y a las CTA un nuevo paro nacional de 36 horas y un plan de lucha. Plata para las personas con discapacidad y sus trabajadores, no para el FMI.



Escriben María Meza y Germán Resquín, referentes de Izquierda Socialista y A Luchar Tierra del Fuego

Después de ocho días de paro metalúrgico y el paro provincial contundente del 21 de mayo de todos los sectores de trabajadores, las y los metalúrgicos volvieron al trabajo con un acuerdo firmado entre la UOM, las patronales y el gobierno. El acuerdo, conquistado con una fuerte lucha, establece que no habrá despidos hasta diciembre y que no se descontarán los días no trabajados. Es un paso adelante, aunque no cierra el conflicto, ya que el decreto 333, que elimina los aranceles de importación, sigue vigente. La lucha por los puestos de trabajo y por nuestra soberanía sigue siendo una causa colectiva.

La firma del acuerdo, comunicada el 23 de mayo en la puerta de las fábricas donde permanecían los piquetes, generó debates, pues la expectativa era lograr la derogación del decreto. Un triunfo de este tipo era posible si se extendía el conflicto en el gremio metalúrgico y se sumaba la CGT. Pero ni Abel Furlán ni Héctor Daer manifestaron disposición para impulsar esa lucha.

Más allá de que fuera necesario aceptar el acuerdo para organizar mejor la lucha de cara a su derrota definitiva en diciembre, consideramos que las asambleas debieron ser resolutivas y no meramente informativas. Ahora es fundamental que sigamos organizándonos, porque la pelea continúa. Y la mejor forma de hacerlo es mediante un plan de lucha de la UOM, rodeado de solidaridad. Reclamamos a los sindicatos y a la CGT provincial que convoquen a un gran Encuentro provincial de las y los trabajadores y los sectores populares para debatir un plan de acción que logre la derogación definitiva del decreto 333, defienda las fuentes de trabajo y diga basta a las medidas y el plan de ajuste de Javier Milei y el FMI.

¿Cómo salir de esta crisis?

Después del paro, se abrió un debate sobre cómo promover una matriz productiva que garantice los puestos de trabajo. Los empresarios y el gobierno provincial, encabezado por Gustavo Melella, están negociando con el gobierno nacional emprendimientos que tienen como rasgo central un carácter extractivista de recursos naturales, a costa de la depredación del ambiente marítimo y terrestre. Entre estos, se encuentran la instalación de salmoneras y plantas de explotación petrolera en la plataforma submarina. También planean un reducto de turismo de alta gama en Ushuaia, sacrificando el resto de la isla, y la entrega de terrenos para la instalación de bases militares de Estados Unidos y radares de Inglaterra, para el control del Atlántico Sur y la Antártida.

Estos emprendimientos serían financiados con el Fondo de Ampliación de la Matriz Productiva (FMAP), que se creó en 2021 con parte de los beneficios que recibían las empresas que no pagaban impuestos y que, según algunas fuentes, rondaría los 200 millones de dólares. El proyecto de Milei es entregar ese fondo a los mismos empresarios que se enriquecieron durante estos años o generar reservas en el Banco Central para el pago de la deuda externa.

Pero esos fondos son fruto del trabajo de las y los fueguinos, no de los empresarios que viven a kilómetros de la isla. Desde Izquierda Socialista Tierra del Fuego, proponemos una salida distinta, que esté al servicio de las y los trabajadores. Reclamamos la provincialización del FAMP, que hoy manejan los ministros del gobierno nacional, Caputo y Francos, para desarrollar empresas provinciales controladas por las y los trabajadores.



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