Escribe Reynaldo Saccone, expresidente de la Cicop
Hay cien muertos por fentanilo contaminado de los cuales el juez federal Ernesto Kreplak ha certificado hasta ahora 87. En estos días el Instituto Malbrán determinará la cifra de víctimas precisa. Hasta ahora prácticamente duplica las víctimas fatales de la masacre de Once del 2012 y solo es superada por los 194 muertos producidos por el incendio de Cromañón en 2004.
Este medicamento similar a la morfina se usa solamente en ambiente hospitalario y generalmente en áreas cerradas. Su producción es limitada y no se vende en farmacias, lo que debiera facilitar una estrecha vigilancia por parte de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnologías Médicas (Anmat), el organismo encargado de velar por la calidad de medicamentos, alimentos y otros productos de uso médico e higiene.
En los primeros días de diciembre de 2024, la Anmat inspeccionó los laboratorios productores: HLB Pharma en San Isidro y titular de la marca; y el Laboratorio Ramallo, donde realmente se fraccionaba la droga en pésimas condiciones que los inspectores catalogaron como “deficiencias críticas mayores”. Irresponsablemente la Anmat no incautó el lote y el 18 del mismo mes la partida cuestionada salió a la venta y se distribuyó durante casi seis meses. Hubo que esperar las 18 víctimas del Hospital Italiano de La Plata (nueve de las cuales murieron) para que, finalmente, el 13 de mayo se ordenara el retiro de productos y se presentara la denuncia penal. Córdoba y Rosario, en realidad, se habían adelantado por varias semanas a suspender la distribución y aislar los lotes contaminados.
Resultado de una política criminal y empresarios inescrupulosos
No fue fatalidad ni accidente. Podría haberse previsto y evitado si hubiera funcionado correctamente la Anmat. Pero esta no cumplió su rol por la combinación de dos aspectos de la política del gobierno ultraderechista. Por un lado, la acción de la motosierra que disminuyó su personal (quedaron diez inspectores para atender 300 laboratorios). Por el otro la desregulación, que no es otra cosa que permitir a las grandes empresas rebajar la calidad de su producción o, directamente, adulterarla (como en este caso) para aumentar sus ganancias.
Un tercer protagonista es Ariel García Furfaro. Sin antecedentes en el rubro (aunque estuvo preso entre 2002 y 2005 por lesiones graves), compró un laboratorio en el sur de Rosario que explotó en 2016 y destruyó casas vecinas. Al año siguiente, abonó la compra de un segundo laboratorio con once cheques sin fondos, operación por la cual aún está judicializado. (La Nación, 28/5/2025). La compra en 2017 de HLB Pharma también lo envolvió en un proceso judicial por el cual pesa sobre él una inhibición general de bienes (La Nación, 28/5/2025). Resulta obvio que este empresario solo puede operar gracias a que posee fluidos contactos en los sucesivos gobiernos incluido el actual, desde donde parece que le han soltado de la mano.
El ministro de Salud, Mario Lugones, por ser responsable de la Anmat, Federico Sturzenegger por desregular y aflojar los controles, el “exitoso” empresario Furfaro y los funcionarios directamente implicados deben ser investigados y condenados por haber causado esta tremenda tragedia.
Por un sistema de salud único, estatal, gratuito y de excelencia para todos, controlado por sus trabajadores y usuarios
En recientes reuniones de la Cámara de Comercio Argentina Norteamericana, Sturzenegger ha reafirmado su decisión de quitar regulaciones y obligaciones a las empresas. Lugones, por su parte, volvió a anunciar la intención del Gobierno nacional de acabar con la idea de que la salud es un derecho y lograr que cada uno pague de su bolsillo su atención; repitió que el Estado no tiene que hacerse cargo de la salud pública. Las muertes del fentanilo han mostrado hacia dónde llevan estas ideas demenciales.
Así el reclamo de los familiares de las víctimas, como la lucha que vienen librando las y los trabajadores del Garrahan nos muestran el camino para frenar el avance del gobierno y de los empresarios sobre los derechos de la clase trabajadora y el pueblo. Solo con la lucha vamos a conservar y mejorar la salud pública. Desde Izquierda Socialista y el FITU llamamos a la más amplia unidad de acción para defender el derecho a la salud de las y los trabajadores y a derrotar los planes entreguistas del gobierno ultraderechista y sus aliados. Luchemos por resolver el desastre sanitario actual generado tanto por los distintos gobiernos peronistas como los de signo liberal. Por un sistema de salud único, estatal, gratuito y de excelencia para todos, controlado por sus trabajadores y usuarios.
Escribe Diego Saavedra, delegado de la Junta Interna de ATE y candidato a diputado nacional por Izquierda Socialista en el FIT Unidad
Después de la media sanción de la Ley de Emergencia Pediátrica en Diputados, la lucha del Garrahan sigue más fuerte que nunca. Las asambleas del conjunto del hospital ratificaron la predisposición para ir hasta el final en la pelea por aumento salarial y para frenar el desfinanciamiento.
Después de tres meses de una histórica lucha que comenzó con un paro por tiempo indeterminado de las y los residentes y que luego se trasladó al conjunto de trabajadoras y trabajadores, el Garrahan está lejos de aflojar. Pese a los aprietes y a las campañas de calumnias del gobierno ultraderechista de Javier Milei y sus usinas “desinformativas”, la pelea se sostiene sobre dos pilares que se encuentran cada vez más sólidos. El primero es la predisposición a la lucha, que es ratificado en cada una de las multitudinarias asambleas. El segundo es el inmenso apoyo popular que se ha convertido en una causa nacional, como se hace visible en cada acción que se convoca y que hace pocos días fue medido por una de las principales encuestadoras del país.
La consultora Zuban Córdoba indicó que más del 80% de los encuestados apoya el reclamo. Un enorme respaldo al Garrahan y a sus trabajadores que se ha convertido en un símbolo de la defensa de la salud pública frente a las políticas de ajuste del gobierno.
La votación del proyecto de Ley de Emergencia Pediátrica en la Cámara de Diputados es sin lugar a dudas una conquista directa de la lucha. Nadie puede confundirse al respecto. Los 159 votos favorables, uno de los números más altos de un proyecto contra el ajuste, son consecuencia de innumerables jornadas de paro, masivas movilizaciones y festivales. Y si existe una posibilidad de que el Senado le dé en las próximas semanas una sanción definitiva es por la perseverancia en la pelea y por el enorme apoyo social.
El proyecto incluye una cláusula de actualización salarial como mínimo a los niveles de noviembre de 2023 y una serie de medidas en torno a los fondos que garanticen el correcto funcionamiento. De aprobarse se habrá dado un gran paso contra la motosierra y el enorme deterioro salarial que ya ha producido que renuncien más de 250 profesionales vitales para el funcionamiento cotidiano. Pero de ninguna manera habrá terminado la lucha.
Para lograr los objetivos centrales, salarios dignos y el freno al desfinanciamiento, la pelea se tiene que profundizar y se debe confluir con otros sectores en lucha. Así ha sido resuelto por las asambleas, con la propuesta del 28 de agosto como fecha tentativa para una gran movilización unitaria que coincida con otros sectores contra la motosierra de Milei como la ciencia, la cultura y la universidad.
Desde Salud y Estatales en Marcha, integrantes de la corriente sindical A Luchar, creemos que hoy más que nunca hay que hacer los máximos esfuerzos para que triunfe el Garrahan. Así lo expresamos en el reciente Plenario Nacional del Sindicalismo Combativo del pasado 16 de agosto. Es imprescindible que fortalezcamos esta emblemática lucha mientras exigimos a las conducciones sindicales como ATE, CTA, Cicop y Fesprosa, medidas efectivas de apoyo verdaderamente organizadas, y no meras declaraciones para cumplir. Como dijo nuestra diputada Mercedes de Mendieta en su discurso en el Congreso el 6 de agosto: “Hoy defender al Garrahan no es una opción, es una obligación”.

Escribe José Castillo, dirigente de Izquierda Socialista/FIT Unidad
Con Milei bajaron los salarios y se pulverizaron las jubilaciones, creció el desempleo, se desfinanció al extremo la salud, la educación, la obra pública, la ciencia y la técnica. Se atacó la universidad pública, los derechos de las mujeres y disidencias y a las personas con discapacidades. Por si todo esto fuera poco, ya el año pasado vetó un incremento al presupuesto universitario y otro a los jubilados. Este año esto se repitió, otra vez con un veto a las y los jubilados y ahora agregando otro a las personas con discapacidad. Y promete avanzar con otros contra el Garrahan y de nuevo contra las universidades. El presidente ultraderechista amenaza con quitarle los derechos conquistados por décadas por la clase trabajadora, avanzando con la flexibilización laboral y con terminar de liquidar al régimen previsional, aumentando la edad jubilatoria y eliminando regímenes especiales como el docente. Por si todo esto fuera poco, ante cualquier reclamo la respuesta es la represión, de la mano del protocolo de la ministra Bullrich.
La crueldad del gobierno no tiene límites. Ellos mismos aseguran que “gozan” con cada medida de ajuste que anuncian y llevan adelante. Su slogan favorito es “no hay plata”. Consigna que no corre cuando hay que pagar la usurera, ilegal, ilegítima y fraudulenta deuda externa, cuando le dan super-tasas a los bancos y especuladores para sostener la bicicleta financiera o cuando se le bajan los impuestos (retenciones) a los monopolios agroexportadores. Tampoco hay problemas de plata cuando se le prometen todo tipo de exenciones y privilegios a las transnacionales que vienen a saquear nuestras riquezas utilizando los privilegios del RIGI, llevándose nuestro gas, petróleo, oro, cobre o litio, dejando además un desastre ambiental en su camino.
Por todo esto crece la bronca popular. Y ahora, con las elecciones a la vista, como la del próximo 7 de septiembre en la provincia de Buenos Aires, las encuestas demuestran que cae la imagen de Milei. Crece, entonces, el sentimiento de que no hay que votar a La Libertad Avanza, porque sabemos que si se fortalece, irá contra nuestros derechos, sembrando más hambre y miseria. Su primer candidato en la sección más grande y popular de la provincia, la Tercera, nos muestra el perfil de a dónde va el gobierno: el ex comisario Bondarenko, ícono de la “maldita policía”, que promete más represión contra todo el que proteste, así como gatillo fácil y ataque a los jóvenes en los barrios populares.
¡La abstención no sirve!
Sabemos que muchas compañeras y compañeros, que repudian a Milei, asqueados de las promesas no cumplidas y los actos de corrupción de todos los políticos patronales, están diciendo que no piensan ir a votar. Esa tendencia ya se expresó en las elecciones previas en varias provincias y en la de mayo en CABA. Los comprendemos, más aún, compartimos su repudio, pero les decimos que no ir a votar no sirve como castigo. Porque la abstención no se cuenta a la hora de repartir los cargos, haciendo subir incluso el porcentaje de los políticos patronales. ¡Tendrán más bancas para seguir ajustándonos!
¿Por qué el peronismo no es la solución?
El peronismo, bajo la sigla de Fuerza Patria, se presenta como la principal oposición patronal y hace campaña diciendo que “hay que frenar a Milei”. Kicillof, Máximo Kirchner, Massa y Grabois no son ninguna solución para el pueblo trabajador, la juventud, las mujeres y disidencias. Porque el peronismo viene gobernando la provincia de Buenos Aires desde hace 34 años, y en el conurbano bonaerense nunca desapareció el hambre, la miseria, las escuelas y hospitales en situación de desastre, los barrios populares olvidados, la marginación y la violencia. Kicillof nos quiere hacer creer que tiene “alambrada” la provincia contra el ajuste de Milei, pero él mismo ajusta, pagando salarios de pobreza, por ejemplo a las y los docentes. Lo mismo vale para los intendentes, alguno de los cuales siguen siendo los viejos “barones del conurbano”, que ahora encabezan las listas de concejales, como el caso más escandaloso, el del jefe de gobierno de La Matanza, Fernando Espinoza, con denuncias de abuso sexual.
Pero además no podemos olvidarnos que el último gobierno, de Alberto, Cristina y Massa, fue un desastre para el pueblo trabajador, que fue hambreado por un feroz ajuste para cumplir con las exigencias del FMI. Justamente por eso hubo un sector de la clase trabajadora que, equivocadamente, buscó castigarlos votando a Milei.
Ya durante el gobierno de Milei el peronismo, a través de los burócratas sindicales de la CGT dejó correr el ajuste y la motosierra de Milei, con un verdadero pacto para que el gobierno nacional pudiera hacer pasar sus recortes. Incluso en el propio Congreso, el peronismo tuvo sucesivas “fugas” de diputados y senadores que le permitió a Milei avanzar con sus leyes, sostener sus decretos de necesidad y urgencia o mantener los vetos de los que hablamos más arriba.
Apoyá y votá al Frente de Izquierda Unidad
Todo lo que explicamos nos lleva a una única conclusión: la salida para el pueblo trabajador, los jóvenes, las mujeres y disidencias, lo que le sirve a todas y todos los que están luchando contra el ajuste y la motosierra de Milei es votar al Frente de Izquierda Unidad. Porqué es necesario tener más bancas que garanticen luchar por salarios y jubilaciones dignas, trabajo genuino, y a favor de la salud, la educación, la vivienda, la ciencia y técnica y cada uno de los reclamos populares.
Porque el FIT Unidad fue y es la única fuerza que está en las calles, acompañando incondicionalmente todas y cada una de las luchas. Sus diputadas y diputados denunciaron todas y cada una de las medidas de Milei en el Congreso, siendo el único bloque que siempre se opuso rotundamente a cada uno de los planteos del oficialismo. Y el Frente de Izquierda, por último, es la única fuerza que opone un claro programa alternativo, obrero y popular, que arranca por dejar de pagar la deuda externa y romper con el FMI, para poner todos los recursos al servicio de resolver las más urgentes necesidades populares.
Por eso llamamos a votar al FIT Unidad en toda la provincia. En la Tercera Sección Electoral votá a Nicolás del Caño y Mónica Schlotthauer. En la Primera a Romina del Plá y Cristian Duarte. Y en el resto de las secciones también a todos los candidatos del Frente de Izquierda. Acercate a participar de la campaña, vení a nuestras reuniones, anótate como fiscal y ayudanos compartiendo nuestra propuesta con compañeras y compañeros de trabajo, estudio, vecinos, y familiares.
El presidente Javier Milei vetó el aumento a las y los jubilados y la reapertura de la moratoria previsional. Del mismo modo, también vetó la declaración de la emergencia en discapacidad. Se repite así lo que ya había hecho el año pasado, también con las jubilaciones, y en ese caso, con el aumento del presupuesto universitario.
El martes pasado, el gobierno demostró hasta dónde es capaz de llegar con tal de cumplir con sus compromisos de ajuste prometidos al FMI, cuando directamente salió a reprimir una manifestación de protesta de personas con discapacidad. Un salto en la crueldad que superó incluso lo que ya estamos acostumbrándonos a ver todos los miércoles contra las y los jubilados, quienes los apoyan y hasta los periodistas que cubren esas marchas.
Desde Izquierda Socialista, con nuestros diputados Juan Carlos Giordano y Mercedes de Mendieta, y con el conjunto del Frente de Izquierda Unidad, llamamos a repudiar los vetos de Milei, tanto en las calles como en las sesiones parlamentarias que se intenten convocar con ese objetivo.
Al mismo tiempo, apoyar la declaración de emergencia para el Hospital Garrahan y las partidas para las universidades. Porque es vergonzoso que el gobierno sostenga que “no hay plata” y, al mismo tiempo, les reduzca las retenciones a las grandes patronales del campo, a los monopolios agroexportadores y pague la usurera deuda externa. Como esta misma semana, en la que, mientras festeja la entrada de 2 mil millones de dólares que destinarán a sostener la bicicleta financiera y la fuga de capitales, se pagan 830 millones al mismo FMI.
Sabemos que impedir el veto exclusivamente desde los números de diputados y diputadas que se puedan juntar en el Congreso es difícil. El gobierno de Milei ya ha demostrado su capacidad de cooptación, vía gobernadores, bloques o sub-bloques que priorizan “la gobernabilidad”. Todo dependerá de la potencia de la movilización en las calles y del resultado de las luchas en curso. Por eso aún es repudiable y ya escandaloso el pacto de la CGT con el gobierno, que ahora busca lavarse la cara con una marcha a San Cayetano. De ahí que tengamos que seguir exigiendo la ruptura de ese pacto y la convocatoria a un nuevo paro nacional, de 36 horas, para enfrentar el plan motosierra.
Mientras tanto, se acercan las elecciones en la provincia de Buenos Aires. La Libertad Avanza, que se devoró al PRO, muestra su programa (ajuste y represión) bajo la figura emblemática de su candidato principal, el comisario Maximiliano Bondarenko. El peronismo, unificado tras su nueva sigla Fuerza Patria, presenta a los desprestigiados dirigentes de siempre, mientras busca vender que Buenos Aires está “blindada” frente al ajuste de Milei. Falso, como pueden dar testimonio los propios docentes de la provincia, ajustados por Axel Kicillof. No son la solución para enfrentar la motosierra. En el medio quedó también Somos Buenos Aires, el rejunte de los que se quedaron afuera de los acuerdos de una u otra lista.
Un panorama similar ocurre frente al cierre de las listas para las elecciones nacionales de octubre, con un oficialismo que se come al PRO, sin dejarle ni candidatos expectantes ni siquiera el uso de la sigla; y un peronismo que busca recoger la bronca con el voto opositor. También aparece una “tercera opción”, de la mano de los gobernadores de Córdoba, Santa Fe, Chubut, Salta, Santa Cruz y Jujuy. Tan inútil para enfrentar al gobierno ultraderechista que ni siquiera pueden garantizar votar en contra de los vetos que mencionamos más arriba.
Por todo esto, hay que fortalecer más que nunca la única alternativa real para el pueblo trabajador: el Frente de Izquierda Unidad. Una alianza que se planta ante el ajuste, se opone al plan motosierra en el Congreso, está en las calles en todas las luchas y tiene un verdadero programa alternativo, que se sintetiza en la denuncia de que, efectivamente, ¡plata hay! No debe ir para el FMI, sino para salario, trabajo, jubilados, salud, educación y el resto de las necesidades populares.
Hoy, ese fortalecimiento del FIT Unidad pasa por votarlo: primero en la provincia de Buenos Aires, el 7 de septiembre; y después en todo el país, en octubre. También en anotarse como fiscal, en discutir y pelear el voto entre familiares, compañeras y compañeros de trabajo, amigos o vecinos. En síntesis, participar activamente en esta campaña que ya comenzó. A eso te invitamos.

Escribe Pablo Almeida
Este año, varias provincias y la Ciudad de Buenos Aires desdoblaron sus elecciones legislativas respondiendo a especulaciones e intereses de los distintos gobernadores. En todas ellas, la abstención electoral ha crecido a niveles que no se habían registrado nunca desde la vuelta de la democracia en 1983.
Luego de que apenas el 53,4% del padrón concurrió a las urnas en CABA mucho se teorizó al respecto. Desde nuestra mirada, el primer elemento que aparece es que, lejos de ser una simple “apatía electoral”, el crecimiento de la abstención expresa una crisis política profunda: la desconfianza a los partidos patronales. No es una anomalía momentánea. Los altos niveles de abstención y voto en blanco o nulo marcan una crisis del régimen político.
Aunque entendemos el justificado descontento de esos millones de votantes, creemos que el canal de la abstención termina siendo funcional a quienes gobiernan, en este caso Javier Milei. No deja una expresión clara de que es lo que se rechaza. La abstención como fenómeno general diluye sus motivos concretos. No expresa con claridad el rechazo a la motosierra al servicio del FMI o la bronca por la recurrente represión a las y los jubilados, por poner solamente dos ejemplos.
Al abstenerse un porcentaje alto de quienes están habilitados para votar, sube la representación de los partidos patronales que gobiernan.
Precisamente, aquellos a los que se quiere castigar. Retomando el ejemplo de las elecciones en CABA: al votar cerca de la mitad del padrón, se benefició ampliamente la lista de La Libertad Avanza, encabezada por Manuel Adorni, que obtuvo once bancas (el 36% de las que se ponían en juego) pese a haber sido votado por apenas el 15% del padrón. Es decir, se fortaleció la representación parlamentaria de quienes quieren avanzar con una motosierra sobre los derechos del pueblo trabajador.
Sólo el voto al Frente de Izquierda Unidad expresa con claridad el rechazo a las políticas de hambre y represión del gobierno, al mismo tiempo que fortalece una representación parlamentaria que las enfrenta decididamente y que sirve de caja de resonancia de las luchas que el pueblo trabajador da en las calles.